La infancia y juventud en Tunja del fray Ricardo Torres, quiénes son sus padres, en dónde estudió y el éxito que ha tenido en su vocación, fueron relacionados en un completo perfil entregado por otro fraile.

‘Un liderazgo tunjano en la función pública’, así titula Fray Carlos Arturo Ortiz Vargas, O.P., el perfil o la semblanza más completa que hasta el momento se ha publicado del tunjano, fray Ricardo Ernesto Torres Castro, O.P., el exitoso religioso que fue anunciado desde el 22 de julio por parte del entonces presidente electo Abelardo De La Espriella, como nuevo director del Sena, y que tomó posesión en el cargo el pasado 19 de agosto.
Nació el 14 de junio de 1983 en la señorial ciudad de Tunja, conocida también como la Cuna de la libertad de América, en una familia trabajadora, honesta y estudiosa, del matrimonio entre Eliécer Torres Moreno (fallecido) y Martha Azucena Castro Salinas, es el menor de cuatro hermanos: Camilo Eliécer, Daniel Humberto y Martha Rocío. Es bachiller del INEM Carlos Arturo Torres en Tunja.
Ingresó a la Orden de Predicadores, de los frailes dominicos, al recibir el hábito dominicano en Chiquinquirá el 13 de febrero de 2005 junto a fray José Gregorio Hernández Tarazona, O.P., fray Juan Carlos Menjura Suárez, O.P. y fray Yelmer Alfonso Larrota Cruz, O.P., bajo la orientación de fray Eduardo González Gil, O.P., como maestro.
Profesó por primera vez el 2 de febrero de 2006 y de manera solemne el 8 de julio de 2011 en el Convento de Santo Domingo de Bogotá, fueron sus maestros en el estudiantado, fray Luis Alberto Orozco Arcila, O.P., y fray Diego Orlando Serna Salazar, O.P. Fue ordenado como presbítero el 8 de agosto de 2012 en Tunja, de manos de monseñor Jorge Leonardo Gómez Serna, O.P., obispo emérito de Magangué.
Es licenciado en Filosofía con énfasis en pensamiento político y económico, y licenciado en Teología de la Universidad Santo Tomás, bachiller en Teología y magíster en Administración de la Universidad Pontificia Bolivariana y magíster en Negocios Internacionales y Administración de Gestión Comercial del Trinity College de Dublín, Irlanda; además, se encuentra adelantando estudios doctorales en Administración en la Universidad de Medellín.

En la Provincia Dominicana de Colombia, llamada de San Luis Bertrán, ha desempeñado diferentes oficios. Para el año 2011, colaboraba en la Diócesis de Tibú, en Norte de Santander, apoyando a monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, O.P., actual arzobispo de Popayán, y gerente de la Emisora Ecos del Catatumbo. Para 2014 fue asignado al Convento de Santo Domingo de Bogotá, asumiendo los oficios de síndico del Colegio Jordán de Sajonia, director de proyectos especiales de la Universidad Santo Tomás y director de la ONG Opción Vida.
Fue asignado al Convento Enrique Lacordaire de Medellín y el 1° de marzo de 2017 fue nombrado como Decano de División y rector de la Universidad Santo Tomás, sede Medellín, durante dos periodos, hasta marzo de 2023 y luego como decano de la División de Ciencias de la Salud de la Universidad Santo Tomás, sede principal.
En enero de 2024, fray Ricardo Ernesto se posesionó como asesor de la dirección general del Centro Nacional de Memoria Histórica – CNMH. El 21 de julio de 2026, fue designado como director general del Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA y se posesionó el 19 de agosto ante la ministra de Trabajo, Natalia López Fuentes, convirtiéndose en el segundo sacerdote en dirigir esta institución en su historia, después del padre eudista Camilo Bernal Hadad.
Fray Ricardo Ernesto se ha destacado por su liderazgo y por sus ideas claras y ejecutables. Es un hombre de pensamiento amplio y profundo, que le ha permitido forjar su personalidad y expresar, a través del arte y la escritura, los proyectos que se le han encomendado. Su timbre de voz habla de su carácter y su autoridad exigente frente a aquellos que lo rodean.
Su opción por los pobres lo ha llevado a creer en la imperiosa necesidad de superar la pobreza con educación, trabajo, emprendimiento y oportunidades y enmarcándolas en los derechos fundamentales de la persona.

Su trayectoria le ha enseñado que el desarrollo necesita instituciones sólidas, iniciativa privada, educación de excelencia y profundo sentido social. Cree en la autoridad sometida a la ley, en la libertad con responsabilidad y en una economía capaz de generar prosperidad y movilidad social. Es un aficionado coleccionista de espadas de guerreros antiguos y nuevos, y se podría decir que es un combatiente de múltiples batallas.
Ha escrito innumerables artículos para periódicos y revistas, además de las obras: He atravesado el mar (2020), Conversaciones desde Las Gardenias (2021) y Crónicas del Convento Enrique Lacordaire de Medellín, Antioquia, 1971−2022, (2022).