Dos proyectos ganadores del ‘Reto Innpacto Rosa’ prometen reducir los tiempos de diagnóstico y evitar que las pacientes se ‘pierdan’ en el sistema de salud.

En Colombia, el diagnóstico de cáncer de mama suele ser el inicio de un laberinto burocrático y clínico que, en promedio, tarda 75 días en dar paso al primer tratamiento. Esta demora, que cuesta vidas, es la que busca erradicar el Reto Innpacto Rosa, una alianza entre la academia y la industria farmacéutica que acaba de premiar dos innovaciones colombianas que saltarán del papel a los hospitales de Bogotá este año.
La iniciativa, liderada por AstraZeneca, Daiichi Sankyo y la Universidad Javeriana, eligió entre 23 propuestas a los proyectos que mejor atacan la «falla de navegación»: ese abismo informativo donde la paciente queda a la deriva entre órdenes médicas y citas postergadas.
Diagnóstico en un minuto
La primera solución, denominada PreventIA, es un modelo de inteligencia artificial desarrollado por la Fundación Universitaria Compensar. Su premisa es contundente: mientras el sistema actual tarda hasta 51 días en confirmar una sospecha de cáncer, esta IA clasifica hallazgos en imágenes diagnósticas en menos de 60 segundos.
«Buscamos garantizar la trazabilidad y facilitar el trabajo de los navegadores oncológicos para salvar más vidas», explicó Angie Paola Rique, investigadora líder del proyecto. La herramienta podrá integrarse a la infraestructura hospitalaria en menos de una semana, incluso en zonas de difícil acceso a través de dispositivos móviles.
Adiós al seguimiento manual
Por otro lado, la Fundación Gloria Latorre y Solutions2Pharma presentaron un Asistente Operativo que digitaliza la labor del «navegador» (el profesional que acompaña a la paciente). Actualmente, esta labor es mayoritariamente manual, lo que genera errores y olvidos. Con esta plataforma, se prevé reducir en un 30 % la carga operativa y mejorar en un 40 % el seguimiento activo de las mujeres diagnosticadas.
Para Alexander Cipriani, directivo de AstraZeneca, el objetivo es claro: «Que el cáncer sea una enfermedad tratable y no una sentencia de muerte por fallas del sistema». Las soluciones iniciarán ahora su fase de validación clínica en la capital, con el potencial de escalarse a todo el territorio nacional.