La Cámara de Comercio había decidido no seguir con el convenio con la Uptc, que a su vez pidió ya el inmueble arrendado a la famosa pizzería.

El más reciente escándalo relacionado con el arrendamiento del inmueble del Pozo de Donato o de Hunzahua, que hace parte de la infraestructura de la UPTC en la capital boyacense, no solo terminó con la salida del presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Tunja, sino que además desencadenó la solicitud de la infraestructura que venía administrando la entidad mercantil a través de figura de arriendo al establecimiento comercial Pizza Nostra.
Así lo dio a conocer el nuevo presidente de la Cámara de Comercio de Tunja, Sergio Armando Tolosa Acevedo, al asegurar que la universidad ya les solicitó la terminación del convenio, decisión que se sumó a la solicitud para la restitución del bien al arrendador.
“Este era un convenio que se venía manejando entre la Cámara de Comercio y la UPTC, que había tenido varias investigaciones y trámites con los entes de control, pero que siempre como lo acabo de demostrar, ha salido adelante porque no tenemos nada que esconder”, señaló Tolosa tras hacer la presentación de diferentes detalles en torno a ese convenio y arrendamiento.
Indicó que el escándalo se dio por la cifra del canon de arrendamiento que a juicio de muchos era muy bajo, pero que solo se tenía en cuenta la cifra de 6 millones de pesos que venían pagando, sin mencionar la recuperación que el arrendatario hizo del lugar, el mantenimiento y sostenimiento de la infraestructura, al igual que la seguridad y vigilancia, costos que superan de lejos el valor de la mensualidad y que se debían sumar al dinero que pagaba.
“No es que se haya incumplido el contrato, o que alguna de las partes haya quedado mal o violado lo pactado y esto es muy importante dejarlo claro; ustedes pueden ir hoy al Pozo de Donato y darse cuenta cómo está. El convenio con la UPTC está intacto, se cumple el contrato con el arrendador o el arrendatario de la misma manera y todos hemos cumplido a cabalidad”, dijo a Tuiteros Boyacá el presidente ejecutivo.
Enfatizó en que el tema de que ese valor haya sido o no el indicado, no le corresponde a él calificarlo, pero que de lo que sí está seguro es que no se puede confundir con malos manejos de recursos porque la Cámara de Comercio no ha puesto un solo peso allá y que la universidad tampoco, que lo que venían era dando cumplimiento a un contrato de arrendamiento que tenía como base un convenio entre la entidad mercantil y la UPTC para recuperar, mantener y cuidar el inmueble, lo cual se ha cumplido a cabalidad.
“Es muy importante tener en cuenta que este es un arrendamiento en el que entra una parte en dinero y parte en todos los trabajos de adecuación y el mantenimiento que demanda el lugar para su cuidado y operatividad como un atractivo histórico y turístico de la capital boyacense, de nuestro departamento y nuestro país”, indicó Sergio Tolosa.
El presidente ejecutivo, precisó adicionalmente que la visita realizada recientemente por la Superintendencia de Sociedades corresponde a actuaciones ordinarias dentro de sus funciones de inspección y vigilancia, y no a presiones externas, ruido mediático o a denuncias recientes.
Asimismo, aseguró que, a la fecha, la Contraloría General de la República no ha notificado formalmente investigaciones en contra de la entidad, ni ha comunicado resultados de auditorías relacionadas con el Pozo de Donato.

La entrega del bien a su propietario
El nuevo presidente de la Cámara de Comercio de Tunja, Sergio Armando Tolosa Acevedo reiteró que ya el rector de la universidad les informó, como lo dice el convenio, con ocho meses de antelación, la no renovación del convenio y, que obviamente como Cámara de Comercio de Tunja se solicitó la restitución del bien al arrendatario, la Pizza Nostra.
La solicitud ya fue elevada por la Cámara de Comercio al arrendatario, desde los primeros días del mes de febrero de 2026, estableciendo como fecha de restitución el 1 de mayo de 2026, en el marco de un proceso ordenado y jurídicamente estructurado.
La decisión se sustenta en el otrosí suscrito el 16 de agosto de 2007, el cual establece que el convenio puede darse por terminado al vencimiento del plazo, siempre que medie aviso previo con al menos ocho meses de anticipación.
En consecuencia, la UPTC dejó constancia expresa de que el inmueble retornará a su vigilancia, control y administración directa al vencimiento contractual, sin que exista posibilidad de prórroga automática o tácita.
Asimismo, solicitó que el bien sea restituido en perfecto estado, con las mejoras realizadas —que conforme a la cláusula octava del convenio original de 1988 son de propiedad exclusiva de la Universidad— y libre de cualquier vínculo contractual o litigio pendiente.