Juan Pablo Vargas, conductor de una App, fue asesinado por dos venezolanos la madrugada del jueves para robar su carro y ayer fue su sepelio en Belén.

En medio del dolor y el repudio, mientras le daban el último adiós a Juan Pablo Vargas, desde el municipio de Belén le pedían las máximas condenas para los jóvenes venezolanos que con frialdad y sevicia le quitaron la vida, a pesar de que ya le habían robado el carro a este conductor de App.
Los hechos que tienen escandalizado al norte de Bogotá y a Belén se registraron la madrugada del pasado jueves 23 de julio, luego de que unos jóvenes de 18 y 20 años solicitaran un servicio a través de una APP para que lo transportara del centro de Bogotá hasta el norte de la ciudad.
Don Pablo Vargas, su padre quien se dedica a conducir una buseta intermunicipal de su natal Belén a Duitama y viceversa, según le contó al periódico EL TIEMPO, se enteró de los pormenores del asesinato de su hijo Juan Pablo Vargas Becerra, por un video de una cámara de seguridad de la zona, en la que quedó registrado también el audio de lo ocurrido.
El alcalde Cabeto Pérez, de esta localidad, ubicada a 40 minutos de Duitama rechazó enfáticamente el hecho y les pidió alas autoridades respectivas castigar con la mayor severidad el asesinato de este joven, egresado del colegio Susana Guillemín en el año 2018 y quien tenía 26 años y era padre de una pequeña de apenas 6 años.
“Esto es increíble y todo el municipio está lamentando el asesinato de este joven tan querido en el pueblo por su forma de ser y por pertenecer a una familia muy servicial en nuestra localidad”, señaló el mandatario de Belén.
Precisamente el joven se había ido la semana pasada a Bogotá, a conducir el carro de su primo y tratar de devengar un dinero que necesitaba con urgencia, pero apenas alcanzó a trabajar tres días, cuando el par de jóvenes asesinos decidieron acabar con su vida.
Su cuerpo llegó la madrugada del sábado y este domingo encabezados por don Pablo, su esposa y sus otros cuatro hijos, se adelantó una ceremonia especial de la iglesia cristiana a la que pertenecían, previa al acompañamiento
Así fue el asesinato:
Según han podido establecer las autoridades, al comienzo el viaje transcurrió en total normalidad, pero en un punto de la carrera Séptima los usuarios lo intimidaron con arma de fuego y le pidieron conducir hacia la parte de alta de la localidad de Usaquén, más específicamente hacia el barrio Soratama, en el sector conocido como La Mariposa. Allí, en una cuadra empinada, los dos hombres lo obligaron a bajarse del vehículo, un Kia Picanto de color gris.
Del puesto del copiloto se bajó uno de los señalados delincuentes. La víctima, desde adentro del carro, solo suplicaba por su vida: “No me hagan nada, no, por favor, ya me bajo, no me haga nada, por favor”, decía el hombre mientras el atracador empuñaba el arma de fuego.
A pesar de las súplicas, el sujeto armado efectuó tres disparos, que dejaron gravemente herido al conductor y derramando sangre en plena vía pública. De inmediato, el victimario se subió al puesto del conductor, enderezó el vehículo y aceleró para escapar.
Pero la sevicia de los indiciados no quedó ahí. Mientras estaba tendido en el suelo, la víctima, al parecer, habría sacado su celular, lo cual alertó a los señalados delincuentes. De nuevo frenaron el carro y desde el asiento del copiloto volvieron a sacar el arma de fuego.
El hombre, visiblemente lesionado, intentó esconderse y huir por una cuadra, pero fue alcanzado por seis disparos más que ejecutaron desde el vehículo. El copiloto se bajó y corrió hacia donde se escondía la víctima, y aunque el rango de visión de la cámara de seguridad no alcanzó a registrar lo que ocurrió, dos disparos finales se escucharon y acabaron con la vida del joven boyacense.
Este viernes 24 de julio los señalados fueron presentados ante un juez de control de garantías, quien legalizó sus capturas. A ambos les fueron imputados los delitos de homicidio y hurto calificado y agravado.