El silencioso drama de las hemorroides: una patología que afecta a 3 de cada 4 adultos

​Médicos advierten que el tabú y la automedicación son los principales obstáculos para el tratamiento.

El uso prolongado de dispositivos moviles en el baño aumenta la presión en la zona rectal, siendo uno de los factores modernos que incrementan el riesgo de sufrir hemorroidales. Foto: Tuiteros Boyacá LNDB
El uso prolongado de dispositivos moviles en el baño aumenta la presión en la zona rectal, siendo uno de los factores modernos que incrementan el riesgo de sufrir hemorroidales. Foto: Tuiteros Boyacá

Un cambio en la dieta y el fin del sedentarismo en el baño podrían prevenir esta dolorosa condición.

No es un tema que se mencione con frecuencia en las cenas familiares o en las reuniones de trabajo, pero las estadísticas son contundentes: se estima que el 75 por ciento de los adultos padecerá de hemorroides en algún momento de su vida.

En Colombia, aunque no es una enfermedad de notificación obligatoria como el dengue o el covid-19, las consultas por patologías anorrectales han mantenido una tendencia constante en los últimos años, impulsadas en gran medida por los cambios en los hábitos alimenticios y el aumento del sedentarismo digital.

​Las hemorroides, técnicamente venas hinchadas en el recto inferior y el ano, son a menudo comparadas con las várices de las piernas. Sin embargo, su ubicación las convierte en una fuente de vergüenza que retrasa el diagnóstico médico.

«Muchos pacientes llegan a urgencias solo cuando el dolor es insoportable o el sangrado es alarmante, habiendo pasado meses usando remedios caseros sin éxito», explica un especialista en coloproctología de la Fundación Abood Shaio.

​¿Por qué aparecen? El «enemigo» en el bolsillo

​Las causas son variadas, pero los expertos coinciden en un factor moderno determinante: el tiempo que pasamos sentados. Paradójicamente, el uso del teléfono celular en el baño se ha convertido en un factor de riesgo.

Al prolongar la estancia en el inodoro, la gravedad y la posición del esfínter aumentan la presión en las venas rectales, facilitando su inflamación.

​Otras causas incluyen el esfuerzo excesivo durante las evacuaciones, el estreñimiento crónico —asociado a la baja ingesta de fibra—, el embarazo, el levantamiento de pesas de forma inadecuada y el envejecimiento, que debilita los tejidos que sostienen las venas en el recto.

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No en todos los casos es necesario asistir al médico, sin embargo, cuando hay dolor permanente y sangrado intenso, subes importante consultar con un experto en salud. Foto: Tuiteros Boyacá

​El semáforo de las alarmas

​El síntoma más común es la presencia de sangre roja brillante en el papel higiénico o en el inodoro. Si bien esto suele alarmar al paciente, el dolor intenso suele aparecer cuando se forma un coágulo en una hemorroide externa (trombosis). 

​¿Qué hacer si ya están presentes? La recomendación médica inicial es el tratamiento conservador:

  1. Baños de asiento: Sumergir la zona anal en agua tibia durante 10 a 15 minutos, tres veces al día.
  1. Higiene sin fricción: Sustituir el papel higiénico seco por paños húmedos o lavados directos con agua.
  2. Medicamentos: El uso de pomadas con hidrocortisona o analgésicos orales puede mitigar las molestias, pero no deben usarse por más de una semana sin supervisión.

​La dieta: su mejor medicina

​Para quienes buscan evitar que las hemorroides se conviertan en un problema recurrente, la solución está en el plato. Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales) es fundamental.

Sin embargo, los médicos hacen una advertencia crítica: «La fibra sin agua es como cemento». Para que la fibra cumpla su función de ablandar las heces, es imperativo ingerir al menos dos litros de agua al día. De lo contrario, el estreñimiento podría empeorar.

​¿Cuándo es una emergencia?

​El Dr. Carlos Abadía, especialista en el área, enfatiza que no se debe ignorar el sangrado. «Aunque las hemorroides son la causa más frecuente de sangrado anal, este también puede ser un síntoma de cáncer de colon o pólipos». Se debe acudir a urgencias si el sangrado es abundante, si hay mareos, o si el dolor anal es tan agudo que impide realizar actividades básicas.

​Si una hemorroide se «revienta» o sangra espontáneamente, es vital mantener la calma, lavar con agua tibia y aplicar presión suave.

Si el flujo no cesa en pocos minutos, la valoración profesional es inmediata.

Es importante que un profesional de la salud sea quien realice el diagnóstico y determine las acciones a seguir y los medicamentos a usar. En algunos casos una colonoscopia dará el resultado exacto para determinar si hay que operar.