La autoridad ambiental lidera una ambiciosa estrategia interinstitucional para reducir el impacto de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en la capital boyacense.

Computadores viejos, celulares dañados, impresoras obsoletas y cables en desuso. Lo que para muchos hogares y oficinas parece simple chatarra, para el medio ambiente representa una amenaza silenciosa y creciente. Consciente de este problema, la Corporación Autónoma Regional de Boyacá, Corpoboyacá, puso en marcha una estrategia interinstitucional orientada a transformar la forma en que los tunjanos manejan los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, conocidos por sus siglas como RAEE.
El problema no es menor. El manejo inadecuado de este tipo de residuos libera sustancias tóxicas como plomo, mercurio y cadmio que contaminan suelos, fuentes de agua y el aire, con consecuencias directas sobre la salud humana. Sin embargo, pese a la magnitud del riesgo, la gestión responsable de estos desechos sigue siendo una asignatura pendiente en gran parte del país, incluida la capital boyacense.
Una mesa de trabajo que marca la diferencia
Para hacerle frente a este desafío, la Oficina de Cultura Ambiental de Corpoboyacá convocó a varias dependencias de la Alcaldía de Tunja: la Secretaría TIC, la Secretaría de Medio Ambiente, la Secretaría de Educación y el Equipo de Residuos Peligrosos de la propia corporación. En estos espacios de articulación, que ya se encuentran en marcha, se socializó y aprobó el contenido temático de las jornadas de sensibilización ciudadana, que constituyen la primera fase de una campaña más amplia de recolección de RAEE en la ciudad.
El objetivo de estas jornadas es claro: informar a la ciudadanía con anticipación sobre las fechas, los puntos estratégicos de recolección, los tipos de residuos aceptados y las recomendaciones clave para una entrega adecuada.
De esta manera, las autoridades esperan optimizar la logística del operativo, reducir errores durante la recolección y, sobre todo, ampliar la participación de la comunidad.
Pedagogía como herramienta ambiental
Más allá de la recolección de aparatos, la apuesta de Corpoboyacá es pedagógica. Las actividades se desarrollarán con metodologías participativas basadas en el constructivismo y el pensamiento crítico, apoyadas en material visual y estrategias comunicativas diseñadas para distintos públicos.
En ese sentido, la estrategia articula actores clave del tejido social y comunitario: las Juntas de Acción Comunal, instituciones educativas de la ciudad, recuperadores de oficio y el Comité Interinstitucional de Educación Ambiental (CIDEA) de Tunja. A ellos se suman las Secretarías de Salud, Comunicaciones, Educación, Medio Ambiente y TIC de la Alcaldía, lo que garantiza una cobertura amplia y una diversidad de públicos que raramente se logra en campañas de este tipo.

Actualmente, las entidades participantes se encuentran definiendo los cronogramas de visita a colegios y Juntas de Acción Comunal. Las fechas y lugares exactos de las jornadas serán publicados próximamente en los canales oficiales de Corpoboyacá.
Un modelo de gestión que trasciende lo local
Para Corpoboyacá, el éxito de esta iniciativa depende de la articulación entre entidades estatales del orden local y nacional, junto con productores, comercializadores y consumidores. Es decir, toda la cadena de vida de un aparato electrónico debe estar involucrada en su disposición final responsable.
Este enfoque no solo busca resolver un problema puntual en Tunja, sino consolidar buenas prácticas ambientales en toda la jurisdicción de la corporación, que abarca 123 municipios del departamento de Boyacá.
La apuesta, en últimas, es por un cambio cultural duradero: que los boyacenses aprendan a ver en sus aparatos viejos no un problema, sino una responsabilidad compartida con el planeta.