En una ceremonia marcada por un fuerte simbolismo republicano y un notable cambio de rumbo político, José Antonio Kast ha sido investido hoy como el 38.º presidente de la República de Chile.

El Salón de Honor del Congreso Nacional fue el escenario donde el mandatario saliente, Gabriel Boric, entregó la banda presidencial, cerrando así un ciclo de cuatro años de gobierno de izquierda y dando paso a una administración que promete orden, seguridad y un retorno a las políticas de libre mercado.
La jornada comenzó temprano en la ciudad puerto. Bajo un estricto operativo de seguridad, delegaciones internacionales y figuras políticas de diversas corrientes se dieron cita para presenciar el traspaso.
Entre los asistentes destacaron líderes regionales como el argentino Javier Milei, el rey Felipe VI de España y la líder opositora venezolana María Corina Machado, cuya presencia subrayó el nuevo alineamiento internacional que busca imprimir Kast a su gestión.
El último acto de Boric y el «Sí, juro» de Kast. Minutos antes del mediodía, Gabriel Boric ingresó al recinto visiblemente sereno. Tras cuatro años de mandato marcados por desafíos sociales y una compleja agenda de reformas, el mandatario más joven de la historia de Chile cumplió con el rito democrático de desprenderse de la banda tricolor.
Posteriormente, José Antonio Kast tomó su lugar. Con voz firme, el líder del Partido Republicano pronunció el «Sí, juro», asumiendo formalmente la jefatura de Estado para el periodo 2026-2030.
En su primer discurso como presidente, Kast enfatizó que su prioridad inmediata será enfrentar la crisis de seguridad y el control migratorio.
«Hoy no solo cambia un gobierno, cambia la esperanza de los chilenos de vivir en paz. Recuperaremos el orden y la autoridad que este país nunca debió perder», declaró el mandatario ante el Congreso Pleno.
Desafíos legislativos. A pesar del triunfo holgado en el balotaje de diciembre pasado —donde se impuso con un 58,2% de los votos—, el nuevo presidente enfrenta un Congreso fragmentado.
Su capacidad para negociar con las fuerzas de centro y la oposición será clave para implementar su agenda económica, que incluye una reducción del gasto público y una ambiciosa reforma tributaria para incentivar la inversión.
Tras la ceremonia en Valparaíso, el presidente Kast se trasladará al Palacio de La Moneda en Santiago, donde saludará desde el balcón a sus adherentes, marcando el inicio de una nueva era política para el país austral.