La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desata una ofensiva violenta sin precedentes en México.

Un operativo de alta inteligencia militar, con apoyo de EE. UU., terminó con la vida del hombre que desafió al Estado.
México despertó este lunes bajo el estruendo de la guerra y la incertidumbre. Lo que por años pareció un mito de invulnerabilidad se desmoronó en las montañas de Tapalpa, Jalisco.
Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, el hombre que transformó un grupo de sicarios locales en una corporación criminal con presencia en los cinco continentes, ha sido abatido.
La confirmación llegó tras horas de silencio oficial. En un operativo quirúrgico liderado por el Ejército Mexicano, con el respaldo estratégico de la inteligencia de Estados Unidos, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) cayó en su propia ley.
Sobre su cabeza pesaba una recompensa de 15 millones de dólares, pero su verdadero valor radicaba en ser el «objetivo número uno» de la DEA y el principal generador de violencia en territorio azteca.
¿Quién era ‘El Mencho’?
Nacido el 17 de julio de 1966 en el seno de una familia humilde en Naranjo de Chila, Michoacán, Oseguera Cervantes no siempre fue el señor de la guerra.

En su juventud, emigró a Estados Unidos, donde fue detenido por tráfico de heroína. Tras ser deportado, se integró a la policía municipal en Cabo Corrientes, Jalisco, una faceta que le permitió conocer las entrañas del sistema que más tarde corrompería.
Su ascenso fue meteórico y sangriento. Tras la fragmentación del Cártel del Milenio y la caída de capos como Ignacio ‘Nacho’ Coronel, ‘El Mencho’ fundó el CJNG. Su estrategia no solo fue el tráfico de fentanilo y metanfetaminas, sino la implementación de una táctica paramilitar.
Bajo su mando, el cártel adquirió drones explosivos, lanzacohetes y blindajes artesanales conocidos como «monstruos», desafiando abiertamente a las fuerzas federales, como ocurrió en 2015 cuando sus hombres derribaron un helicóptero militar.
Un país bajo fuego
La muerte del capo no trajo la paz. Desde el instante en que se filtró la noticia de su caída, una ola de narcobloqueos se extendió como pólvora por más de 12 estados.
En Jalisco, Michoacán, Colima y Guanajuato, las escenas de terror se multiplicaron: camiones de carga incendiados atravesados en las principales arterias viales, balaceras en zonas urbanas y ataques a establecimientos comerciales.
Las autoridades reportan más de 250 bloqueos activos y la suspensión de clases en nueve estados. «Es una reacción desesperada ante la decapitación de la estructura», afirmó un portavoz de seguridad. Sin embargo, para los analistas, lo que se vive es el inicio de una cruenta guerra de sucesión y el posible avance de sus rivales, el Cártel de Sinaloa, sobre los territorios que ‘El Mencho’ controló con mano de hierro.
Con la caída de Nemesio Oseguera, se cierra un capítulo oscuro en la historia de la seguridad hemisférica, pero se abre una interrogante mayor: ¿podrá el Estado mexicano contener el vacío de poder que deja el narcotraficante más poderoso de este siglo?
