El salto al vacío de la conectividad: ¿Por qué Colombia aún no tiene el servicio celular de Starlink?

Mientras países vecinos como Chile y Perú ya integran la tecnología ‘Direct to Cell’ de Elon Musk y Starlink, los usuarios colombianos aguardan por acuerdos regulatorios y alianzas con operadores locales.

os nuevos satélites Starlink equipados con tecnología Direct to Cell actúan como torres de telefonía en el espacio, permitiendo conectividad LTE en zonas donde la infraestructura terrestre es inexistente. En Colombia, el servicio depende de acuerdos de espectro con los operadores locales.
os nuevos satélites Starlink equipados con tecnología Direct to Cell actúan como torres de telefonía en el espacio, permitiendo conectividad LTE en zonas donde la infraestructura terrestre es inexistente. En Colombia, el servicio depende de acuerdos de espectro con los operadores locales. Foto: Tuiteros Boyacá

En la carrera por la conectividad total, el cielo ya no es el límite, sino el punto de partida. La promesa de Elon Musk de eliminar las «zonas muertas» de señal celular mediante la constelación de satélites Starlink ha comenzado a materializarse en el Cono Sur.

Sin embargo, en Colombia, el silencio de las barras de señal en las zonas más remotas del país —como las veredas de Boyacá o las selvas del Chocó— sigue siendo la norma. ¿Qué separa a los colombianos de esta revolución tecnológica conocida como Direct to Cell?

El sistema Direct to Cell de SpaceX es, en esencia, una torre de telefonía móvil flotando a 550 kilómetros de altura. A diferencia del servicio de internet satelital fijo que ya opera en el país y que requiere una antena parabólica, esta nueva tecnología permite que un smartphone convencional se conecte directamente al satélite para enviar mensajes de texto, realizar llamadas y, eventualmente, navegar en internet.

El nudo gordiano de la regulación El principal obstáculo no es técnico, sino jurídico y soberano.

Para que los satélites de Starlink puedan hablar con los celulares en tierra colombiana, deben emitir en frecuencias de espectro radioeléctrico que hoy pertenecen a los operadores móviles terrestres (Claro, Movistar, Tigo y Wom).

Según fuentes de la Agencia Nacional del Espectro (ANE), el uso de estas bandas de 1.9 GHz por parte de un actor satelital requiere de una normativa de «uso compartido» que aún está en etapa de estudio técnico para evitar interferencias con las redes 4G y 5G existentes.

La pieza que falta: El socio local El modelo de negocio de Starlink en Latinoamérica ha sido el de la colaboración. En Chile y Perú, gigantes como Entel ya han pavimentado el camino.

En Colombia, aunque existe una alianza vigente entre Claro y Starlink desde finales de 2024, esta se ha concentrado en el sector corporativo y en proveer backhaul (enlace de datos) para torres fijas.

Hasta la fecha, ningún operador nacional ha anunciado la integración formal de los servicios satelitales directamente al usuario final (B2C), un paso necesario para que la red aparezca disponible en los dispositivos.

¿Cuándo llegará el cambio? Se espera que durante el transcurso de este 2026, a medida que SpaceX complete el despliegue de su nueva generación de satélites con antenas más potentes, la presión del mercado y la necesidad de cerrar la brecha digital impulsen al Ministerio TIC a agilizar los permisos.

Por ahora, los colombianos poseedores de equipos de última generación cuentan con el hardware necesario, pero habitan un ecosistema regulatorio que aún no permite que el satélite y el celular se den el «sí» definitivo.