El misticismo de Chiquinquirá, la ‘Capital Religiosa de Colombia’ se transformó en efervescencia literaria durante los días 24, 25 y 26 de septiembre con el Encuentro Internacional de Escritores.

*Por: Clara Elvira Ospina
La ciudad abrió sus puertas para recibir el XLVII Encuentro Internacional de Escritores, un evento histórico que no solo reunió a más de 30 autores de diversos orígenes, sino que se convirtió en el escenario perfecto para un emotivo homenaje póstumo a su irrepetible mentor, el escritor, periodista y gestor cultural Raúl Ospina Ospina, fallecido el pasado 8 de febrero.
La fiesta de las letras inició con un vibrante desfile inaugural donde la música y la juventud se tomaron las calles gracias a la participación de las bandas de las instituciones educativas locales. El respaldo institucional quedó sellado con la presencia del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, quien acompañó el arranque de esta fiesta cultural apoyada de manera decidida por la Secretaría de Cultura y el municipio de Chiquinquirá.
Uno de los momentos más memorables de la apertura fue el magistral concierto de la Banda Sinfónica Nacional de Colombia, cuyas notas resonaron con solemnidad y belleza en la imponente Basílica de Nuestra Señora del Rosario. Al ritmo de la Gabina Chiquinquireña y Pueblito Viejo, la Banda celebró el inicio de este encuentro de la palabra.
Voces que fascinan y trascienden fronteras
El XLVII Encuentro de Escritores llevó a Chiquinquirá a dos de las plumas femeninas más importantes de las letras nacionales: la ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2021, Pilar Quintana, reconocida como una de las voces más potentes de la literatura latinoamericana, y Susana Castellanos de Zubiría, experta en mitología quien durante la inauguración presentó su celebrada conferencia El Viaje del héroe y la hechicera.
Por su parte, La cuota internacional brilló con el uruguayo Fernando Chelle, quien con su ponencia sobre las Rimas de Becquer, «Las cadencias que el aire dilata en la sombra», motivó profundas reflexiones entre los participantes.

La descentralización de la cultura fue un éxito rotundo. Los escritores no se quedaron en los auditorios principales; recorrieron todos los colegios de la ciudad y se desplazaron a municipios vecinos como Caldas, Nariño, Saboyá y algunos estudiantes de Togüí y Fúquene se desplazaron de sus municipios para trabajar talleres de escrituras creativas y participar en conversatorios con escritores, abriendo valiosos espacios de conversación con jóvenes y docentes sobre procesos escriturales y estrechando entrañables lazos de amistad.
Un legado vivo que estremece el alma
La noche del 25 de septiembre quedará guardada en la memoria colectiva como un tributo cargado de emoción. Estudiantes que tuvieron como mentor a Raúl Ospina Ospina hicieron gala de su talento en una velada donde la música, un sensible concierto de violines, la danza, la poesía, el teatro, la caricatura, la declamación y las artes plásticas se convirtieron en los hilos conductores de la noche. El momento cumbre llegó con la semblanza realizada por el escritor Fabio Saavedra, un reconocimiento a la huella indeleble de Ospina: un hombre que enseñó a la sociedad a aportar ideas, liderar y cumplir sueños, y cuyo legado vive en sus cinco hijos, quienes hoy aportan a la transformación de la sociedad.
Con la comunidad educativa
El entusiasmo de las nuevas generaciones se evidenció en los talleres liderados por los autores invitados, potenciados por alianzas estratégicas cada vez más fuertes y el apoyo incondicional de los padres de familia, quienes impulsaron a sus hijos en las puestas en escena en honor al maestro homenajeado. Como broche de oro al semillero de talento, el jurado dio a conocer el fallo del Concurso Intercolegiado de Cuento y Poesía «Raúl Ospina Ospina», que reconoció a jóvenes talentos que auguran un futuro brillante para la literatura boyacense.

Gracias al incansable trabajo en equipo de los miembros de la Fundación Cultural Jetón Ferro y las entidades aliadas, este certamen demostró que la cultura puede ser motor del cambio. Con el balance de un encuentro inolvidable, desde ya se extiende la invitación para empezar a trabajar de cara al 2027 en la versión XLVIII, bajo la premisa que define el espíritu de esta casa: «Porque la palabra nos hace ciudadanos del mundo».