Como uno de los peores días en la historia reciente de la capital boyacense será recordado el día que el miedo y el caos reinaron durante todo el día.

Amenaza de bombas, explosiones, sirenas, gente corriendo en pijama con sus hijos y hasta sus perros, helicópteros sobrevolando la ciudad, las redes sociales atiborradas de información falsa, militares en las calles, vías y sitios acordonados, todo en mismo día: este sábado desde la madrugada y durante todo el día.
Y como si todo eso no fuera poco, hasta un caso de sicariato se registró y la policía en su reacción terminó matando a los asesinos en el sector de Cinco Esquinas, en el barrio El Topo, a pocas cuadras de la plaza de Bolívar de Tunja.
Nunca antes, por lo menos en la historia reciente, Tunja había vivido una situación tan difícil, movimientos extraños, un nutrido operativo de las autoridades para tratar de superar la emergencia y devolver la tranquilidad a la ciudad.

Todo comenzó a las 5:06 de la madrugada de este sábado cuando un par de sujetos abandonaron una volqueta en el barrio Prados de Alcalá a unos 200 metros del Cantón militar Gustavo Rojas Pinilla, donde funcionan batallones como el Simón Bolívar, el Batallón de Apoyo y Sostenimiento del Combate Cacique Tundama (encargado del material logístico para soldados en la Brigada) y el establecimiento de sanidad militar, conocido como el dispensario médico del Ejército.
Cerca de las 5:30 de la mañana comenzó el operativo de la Policía tras corroborar que se trataba de una plataforma para disparar 24 cilindros bomba en contra de la guarnición militar más importante del departamento de Boyacá. Fueron desalojadas unas 1.000 personas de los barrios Prados de Alcalá y el Dorado, pero también de la guarnición militar.
Un vecino de la cuadra en la que los hombres estacionaron la volqueta de color verde, de placas JIB-594 de Santa Rosa de Viterbo, se convirtió en el ángel, en el héroe de la jornada, pues tras percatarse de que no era normal que ese vehículo estuviera en ese lugar, decidió salir de su casa, acercarse y luego de ver su cabina vacía, subirse al platón, donde identificó que contenía una capa de arena, sobre la que se sostenían 24 cilindros, le tomó foto con su celular y se la hizo llegar a la Policía.
Esa acción terminó evitando que hoy en vez de reportar el pánico, la zozobra y el susto que pasaron los tunjanos, se estuviera reportando una verdadera tragedia por la pérdida de vidas humanas y heridos.

Pasadas las 8:10 de la mañana una serie de explosiones despertó a quienes hasta ese momento no se habían enterado de la emergencia que se vivía en cercanías al batallón y al asomarse por la ventana, o salir a las calles se divisaba la espesa columna de humo dejada tras el estallido prolongado que hizo estremecer la tierra.
Seguidamente el sonido de sirenas, el desplazamiento de ambulancias, carros de bomberos y de la Policía por diferentes sectores de la ciudad, ambientaba el miedo de los tunjanos que al entrar a sus redes sociales se encontraban con una cantidad de información exagerada, imprecisa, falsa e incluso hasta manipulada para confundir y generar el desespero, todo en busca del tráfico digital.
Sobre las 3:00 de la tarde una nueva explosión y cerca de las 4:00, otra más, la razón: dos de los 24 cilindros que finalmente se dispararon hacia las instalaciones del cantón militar no explotaron y tuvieron que activarse de manera inducida por el grupo de expertos en explosivos que fue enviado desde Bogotá para apoyar al escuadrón antiexplosivos de la Policía del departamento de Boyacá.

El alcalde tuvo que tomar medidas como la ley seca, la prohibición de tránsito de vehículos de carga y de parrillero en moto, así como los eventos masivos en toda la ciudad, desde el mediodía de ayer y hasta las 6:00 de la mañana de este lunes.
El saldo de la jornada fue de cinco personas heridas, dentro del batallón, tres de ellos civiles, todos dados de alta ayer mismo, infraestructura afectada en el sector de los alojamientos, casino y oficinas de la guarnición militar y vidrios de por lo menos 36 viviendas vecina rotos, entre otros.