El siniestro de un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana, que dejó 22 muertos, desató el caos en El Alto por un cargamento de 18 toneladas de billetes. El Banco Central tomó medidas drásticas.

Lo que debía ser un vuelo de rutina para el reabastecimiento de efectivo en la sede de gobierno boliviana terminó en una de las tragedias aéreas más impactantes de los últimos años en el Cono Sur.
El accidente de un avión Hércules C-130H, ocurrido en la tarde de este viernes en las proximidades del Aeropuerto Internacional de El Alto, no solo ha dejado un saldo parcial de 22 personas fallecidas, sino que ha planteado un interrogante que mantiene en vilo al país: ¿qué ocurrió con las toneladas de dinero que transportaba la aeronave?
Una tragedia en medio del granizo
La aeronave, con matrícula FAB-81, había despegado de la ciudad de Santa Cruz con destino a La Paz. Según los informes preliminares de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), el accidente se produjo alrededor de las 6:20 p. m., en medio de condiciones climáticas extremas marcadas por una fuerte granizada y tormentas eléctricas.
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El avión no logró detenerse a tiempo tras el aterrizaje, sufriendo lo que técnicamente se conoce como una «excursión de pista». El Hércules sobrepasó los límites del aeropuerto, rompió la malla perimetral e irrumpió en una zona urbana densamente transitada, impactando contra al menos 15 vehículos que circulaban por la Avenida Costanera de El Alto.
Hasta el momento, las autoridades de salud han confirmado el deceso de 22 personas, incluyendo a la tripulación y a civiles que se encontraban en tierra. Entre los 28 heridos, la situación más dramática la vive un menor de edad que sufrió la amputación de sus extremidades inferiores y se encuentra bajo pronóstico reservado en el Hospital del Norte.

El misterio del cargamento: 18 toneladas de papel moneda
Minutos después del impacto, las imágenes que circularon en redes sociales mostraron una escena surrealista: entre los restos humeantes del fuselaje y los vehículos destrozados, miles de billetes de 10, 20 y 50 bolivianos quedaron esparcidos por el asfalto y los charcos de agua.
El cargamento, según confirmó el Ministerio de Economía, consistía en 18 toneladas de billetes nuevos impresos por la firma Crane Currency en Malta, destinados al Banco Central de Bolivia (BCB). La presencia de tal cantidad de efectivo provocó que decenas de transeúntes y vecinos intentaran sortear el cordón de seguridad para recoger los billetes, lo que obligó a la policía a utilizar gases lacrimógenos y camiones hidrantes para dispersar a la multitud.
El destino final del dinero: fuego e invalidez legal
Ante el riesgo de que el dinero fuera sustraído y posteriormente introducido en el mercado, el Banco Central de Bolivia emitió un comunicado urgente en la madrugada de este sábado. La entidad informó que todos los billetes transportados han sido inhabilitados.

«El dinero transportado en la aeronave accidentada no tiene numeración ni serie oficial; por lo tanto, carece de valor legal y adquisitivo», advirtió el BCB. Para garantizar que estos papeles no lleguen a manos de bandas criminales o falsificadores que intenten darles un uso ilícito, las fuerzas militares procedieron a realizar quemas controladas en el mismo lugar del siniestro. Grandes hogueras consumieron gran parte de la remesa que no pudo ser recuperada de forma intacta.
Aun así, la presión policial ha sido intensa. Hasta el mediodía de hoy, 50 personas han sido detenidas por intentar apropiarse del papel moneda. Las autoridades han reiterado que la tenencia de estos billetes constituye un delito federal, dado que se trata de material oficial del Estado, aunque todavía no fuera moneda de curso legal.
Investigaciones en curso
Mientras los equipos de rescate terminan de remover los escombros y se evalúa el estado de los heridos en los centros asistenciales de El Alto y La Paz, una junta de expertos internacionales se suma a la investigación para determinar si, además del factor climático, existió una falla mecánica en los sistemas de frenado del Hércules C-130.
Bolivia amanece hoy entre el luto por las víctimas y la incertidumbre de una operación logística que terminó en una tragedia de proporciones económicas y humanas sin precedentes.