La descarnada radiografía de Luz Stella Murgas, la presidenta de Naturgas, sobre la situación del gas natural en Colombia

Asegurando que no es por ser alarmista, la representante del gremio lanzó varias alertas desde la versión 28 del congreso que se adelanta desde este miércoles en Cartagena.

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Luz Stela Murgas, la presidenta de Naturgas entregó el completo balance del panorama del gas natural en Colombia. Foto: Naturgas.


Durante 25 minutos y 16 segundos, Luz Stella Murgas, la presidenta de Naturgas, se dirigió a los cientos de empresarios y autoridades del país que llenaron el Centro de Convenciones de Cartagena para participar en la versión 28 del congreso nacional del sector en Cartagena.


Las palabras de Murgas, la vocera de la Asociación Colombiana de Gas Natural, entidad que agrupa veintisiete compañías del sector en este país confirmaron el grave panorama por el que atraviesa el sector y puso sobre la mesa las amenazas y retos que deben ser abordados por el próximo gobierno nacional.


“Hoy, nos congregamos en torno a un recurso con características que lo hacen único y lo convierten en mucho más que una molécula útil para cocinar, calentar, generar electricidad o mover vehículos. El gas natural es, con ventaja, el energético menos contaminante entre los hidrocarburos. El gas natural es una fuente flexible y confiable de energía que hace posible la transición energética. El gas natural es un energético versátil y asequible, utilizado por más de 36 millones de colombianos y esencial en la reducción de la pobreza energética. El gas natural es el principal insumo para la producción de urea y otros fertilizantes que actualmente importamos y puede contribuir a mejorar la seguridad alimentaria de nuestro país”, señaló.

Más que un energético, indicó, el gas natural es un motor silencioso que mueve la economía y el bienestar de Colombia. Porque cuando se habla de energía no se hace referencia solo a la disponibilidad técnica de un recurso, sino a algo mucho más grande: al bienestar y a la calidad de vida de las personas.


También recordó que Colombia ha construido durante décadas una infraestructura que lleva gas a millones de familias. Hoy, más de 12 millones de hogares —la mayoría de estratos 1, 2 y 3— usan gas natural para cocinar o calentar agua. También lo usan más de 226.000 comercios y más de 5.600 industrias para impulsar sus procesos, así como cientos de miles de vehículos, incluidos los de carga pesada, los taxis y los buses de transporte público. En todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social, el gas natural es esencial para el desarrollo y el progreso humano.

Este congreso, continuó Murgas, se reúne en un momento y una coyuntura particularmente desafiantes. Colombia y el mundo atraviesan etapas de transición, y se les pide visión, enfoque e inspiración para trazar las líneas de nuestro destino común.

El presente y el futuro de nuestro pueblo demandan una política energética sensata, clara y proactiva. Hay que decirlo sin ambages: Colombia está entrando en una etapa de mayor vulnerabilidad energética y, en particular, en materia de gas natural”, recalcó.

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Justo en el marco de la celebración de los 30 años de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), se adelanta la versión 28 del congreso nacional del sector en Cartagena. Foto: Naturgas.

Enfatizó que Colombia tuvo autosuficiencia durante décadas, pero desde diciembre de 2024 se tuvo que empezar a importar gas para demanda no térmica, lo que implica una mayor exposición a los precios internacionales y una mayor incertidumbre. Hoy se importa más del 20 por ciento del gas que se consume en el país.

La presidenta de Naturgas ratificó que la exploración en este país ha caído dramáticamente: hace una década se exploraban más de 130 pozos por año, pero en 2025, solo se perforaron 31 y que esto implica una disminución del 76 por ciento en la actividad exploratoria, lo que afecta negativamente la reposición de reservas. A esto se suma la declinación natural de la producción en campos descubiertos hace cerca de cinco décadas.

Y hay un dato particularmente preocupante que debe prender nuestras alarmas: la industria nacional, que representa el 28 por ciento del consumo de gas natural en el país, no renovó en el último año contratos correspondientes a 38,6 Giga BTU por día, equivalentes al 16 por ciento de la demanda de grandes industrias.

Esta demanda migró hacia otras fuentes de energía que son coyunturalmente más económicas, pero de mayor impacto ambiental, como el gas licuado del petróleo (GLP), el carbón y el fuel oil”, enfatizó.

Como resultado de estas migraciones, las emisiones industriales aumentaron en 164.000 toneladas de dióxido de carbono al año frente al escenario en el que se hubiera mantenido el consumo de gas natural, argumentó, añadiendo que esto es muy grave, pues representa un retroceso significativo en la política de transición energética del país.

Después de décadas en las que el gas natural permitió que la industria fuera más limpia y competitiva, la pérdida de autosuficiencia y la estrechez del mercado están forzando la migración hacia energéticos más contaminantes

Murgas hizo un llamado urgente a tomar decisiones para garantizar la seguridad energética de Colombia, proteger la competitividad de la industria y asegurar el abastecimiento de gas natural. Foto: Naturgas.
Murgas hizo un llamado urgente a tomar decisiones para garantizar la seguridad energética de Colombia, proteger la competitividad de la industria y asegurar el abastecimiento de gas natural. Foto: Naturgas.

«Esto no solo deteriora la calidad del aire y retrasa el cumplimiento de nuestros compromisos ambientales internacionales, sino que también afecta la salud de todos los colombianos. Porque cuando falta gas natural, la transición energética retrocede. Y hay que tener en cuenta un factor sobre el que no tenemos incidencia, pero que puede afectar el suministro y, sobre todo, los precios del gas natural: la crisis geopolítica en el Golfo Pérsico”, agregó.

Luz Stella Murgas señaló que actualmente, tienen contratos con precios garantizados hasta mayo para el gas natural que están importando, pero que si el conflicto se prolonga, los volúmenes que compren a partir de junio, podrían verse afectados por la presión de los mercados internacionales.

El escenario de hoy es desafiante en diversos aspectos: baja actividad exploratoria; declive natural de la producción de los campos maduros; migración de la demanda industrial de gas natural hacia energéticos más contaminantes, y un entorno internacional incierto y complejo.

«No estoy siendo alarmista, sino realista. El problema del gas en Colombia no es de recursos. Es la demora en la ejecución de los proyectos. La crisis que vivimos no es inevitable ni imparable, y tenemos todos los recursos para resolverla si nos ponemos de acuerdo y hay voluntad política para hacerlo. Este es mi mensaje para el Gobierno y el Congreso de la República, tanto para los actuales como para los que asumirán funciones en pocos meses. Partamos de una afirmación irrefutable: el país no carece de recursos. Tenemos potencial de reservas, una infraestructura existente que podemos mejorar y ampliar, una industria sólida y talento técnico”, comentó.

La presidenta dijo que si bien las reservas probadas registraron una caída del 13 por ciento entre 2023 y 2024, pasando de 2,3 a 2 tera pies cúbicos, no es menos cierto que este panorama puede cambiar si desarrolla el potencial de reservas de gas identificado en el país.

Se estima que Colombia tiene un potencial de hasta 30 TPC en áreas continentales y de hasta 70 TPC en el mar Caribe. Para desarrollar buena parte de este potencial, se requieren decisiones tempranas que articulen la política pública, la confianza y la inversión.
“Por eso, la pregunta no es si podemos. La pregunta es si vamos a decidir hacerlo a tiempo. El país necesita un rumbo claro y estable. Porque sin reglas estables no hay inversión y sin inversión no hay seguridad energética. Nosotros, desde el gremio del gas natural, estamos listos para impulsar —con el Gobierno nacional, los gobiernos territoriales y el Congreso de la República— un compromiso nacional que reafirme el gas como el energético confiable, barato, de bajas emisiones, eficiente y seguro que fortalece el bienestar de las familias y la estabilidad del país”, sentenció.

En primer lugar, según dijo, necesitamos una política energética de Estado. La energía disponible para los hogares, las industrias, los comercios y los vehículos de los colombianos no puede depender del ciclo político ni del gobierno de turno. Es imperioso que, con el nuevo Congreso y el nuevo gobierno, se construya una política minero-energética de Estado con un horizonte a largo plazo.

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La presidenta de Naturgas, insistió en que Colombia no tiene un problema de falta de recursos, sino de demora en la toma de decisiones y en la entrada de proyectos estratégicos. Foto: Naturgas.

Murgas señaló que hay que promover un marco jurídico, ya sea mediante un acto legislativo o una ley estatutaria, que reconozca que el acceso a una fuente de energía más limpia, segura y continua, como el gas natural, constituye una condición habilitante para el ejercicio de múltiples derechos fundamentales.

Garantizar el acceso a esta fuente energética debe convertirse en una política de Estado. En segundo lugar —y en esto debemos ser pragmáticos y sensatos—, es urgente reactivar la exploración para recuperar la autosuficiencia.
“Colombia tiene gas, pero hay que producirlo. Los campos maduros, que nos han suministrado gas natural durante décadas, llevan varios años con su producción en declive. El pozo Sirius, con un potencial

para atender el 45 por ciento de la demanda actual de gas, no comenzará a producir sino hasta finales de 2030, y eso, si los procesos de consultas previas requeridos para obtener la licencia ambiental no sufren demoras ni complicaciones”, afirmó.

¿Qué nos demuestra esto? Preguntó la vocera del gremio: lo resumo en una frase: solo explorando se abre camino para asegurar la energía que Colombia necesita mañana. Pensando en las generaciones presentes y futuras, debemos reactivar la exploración, atraer inversión y desarrollar nuevos campos que nos permitan avanzar en la transición energética de la mano del gas natural.


No solo lo que está pasando hoy en Medio Oriente, sino también la historia, reafirmó, nos ha enseñado una lección simple: el país que produce su propia energía construye una base segura para su estabilidad económica y su soberanía.

En tercer lugar, es necesario habilitar todas las fuentes de gas natural, tanto locales como externas, para proteger la competitividad del país. Asegurar un suministro confiable y continuo de gas natural es una de las medidas más efectivas para reducir las emisiones sin frenar el crecimiento económico. Y agregó que la diversificación de las fuentes de gas natural es clave y su importación para completar la oferta es necesaria para evitar la interrupción del servicio y brindar confiabilidad a mediano y largo plazo.

Por eso, valoró las decisiones que abren camino para reactivar la importación de gas venezolano, siempre que no se vaya a depender de ella como única fuente, porque sería un contrasentido para un país con el potencial que tiene Colombia. Ya se ha avanzado en la emisión de licencias generales y en la aprobación de una ley de hidrocarburos en el país vecino.

«Ahora debemos contar con reglas estables que brinden seguridad jurídica, recuperar y modernizar la infraestructura existente —como el gasoducto Antonio Ricaurte— y establecer garantías claras de operación para las compañías extranjeras. No ocurrirá de forma automática, pero puede convertirse en una opción viable que se sume a las diversas fuentes para garantizar a los colombianos la disponibilidad de gas natural”, prosigió.

Para ella, en cuarto lugar, dentro de esta agenda energética nacional, hay un reto de primer orden para el nuevo gobierno y el nuevo congreso: crear un Programa Colombia Energía Segura que atraiga la confianza inversionista. Hace unos lustros se habló de la locomotora minero-energética como una gran impulsora del crecimiento económico y el desarrollo social.

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En medio de un fuerte aplauso terminó su discurso la presidenta de la Asociación Colombiana de Gas Natural. Foto: Naturgas.

«Hoy podríamos hablar del gas natural como el motor silencioso que mueve la economía y el bienestar de Colombia. Para poner en marcha este motor silencioso, necesitamos herramientas que atraigan la inversión. Propongo cuatro pilares para lograr este objetivo”, complementó en seguida.

Primero: generar mecanismos y normas que garanticen la estabilidad jurídica y tributaria durante plazos de al menos 15 o 20 años.

Segundo: ofrecer incentivos económicos graduales, como los que ya están dando otros países como Argentina, Guyana, Brasil o México, que mejoren la competitividad del país.

Tercero: establecer mecanismos de articulación interinstitucional, como fueron los Proyectos de Interés Nacional Estratégico (Pines), en los que las diferentes instituciones e instancias coordinen acciones para agilizar y solucionar obstáculos en temas como las consultas previas, de modo que los proyectos energéticos estratégicos entren en operación de manera oportuna.

Nuestra industria ya ha identificado grandes proyectos estratégicos que, de priorizarse, garantizarán el abastecimiento de gas a los colombianos, no solo durante los seis años siguientes, sino durante décadas.

Cuarto pilar: la creación de un Banco de Proyectos de alto impacto, de la mano de las comunidades, que no sean pequeños proyectos coyunturales, sino proyectos que realmente contribuyan a la solución de las necesidades más sentidas, de manera sostenible en el tiempo.

“No quiero terminar sin enfatizar el potencial ambiental y social del gas natural para el país. El gas natural es el energético que ha permitido descarbonizar la industria y no debemos permitir un retroceso en este cometido.

Ya lo mencioné: la migración de una fracción de la industria desde el gas natural a energéticos más contaminantes en el último año ¡ha costado al país la emisión adicional de 164.000 toneladas de dióxido de carbono! Apostar por el gas natural es una decisión ambientalmente responsable”, resumió.

Además, ratificó que se trata de un recurso que brinda respaldo cuando las energías renovables —que, por definición, son intermitentes— requieren un complemento. Como ha señalado en repetidas ocasiones la Agencia Internacional de la Energía, los sistemas eléctricos con mayor participación de energías renovables requieren fuentes flexibles y confiables que garanticen su estabilidad. Ese papel hoy lo cumple el gas natural.

Así que el gas natural no compite con la transición energética: ¡la hace posible! En el ámbito social, lo que el gas natural ha logrado es destacable.

Explicó Murgas que hoy, el servicio de gas natural llega a más de 12 millones de hogares en el país, que tienen acceso a un energético no solo confiable, sino que también sigue siendo económico y poco contaminante. Pero, que quedan 1,6 millones de hogares que todavía cocinan con leña y que quiere trabajar con el Gobierno y el Congreso para avanzar con decisión en la implementación del Plan Nacional de Sustitución de Leña, beneficiando especialmente a las comunidades rurales.

Lo que esto significa para la mejora de la salud de las familias, para las condiciones de las mujeres campesinas e incluso para una menor deforestación, son los réditos más importantes, aunque a veces menos publicitados, de un energético como el gas natural.

“Queridas amigas y amigos: Colombia está entrando en una nueva etapa en la que sus líderes, más allá de cualquier ideología, deben priorizar la calidad de vida de los colombianos y avanzar con gradualidad, inteligencia y constancia”, finalizó.