El corazón del Valle de Tenza volvió a latir al compás de sus raíces.

En Guayatá, uno de los municipios más pintorescos de la provincia de Oriente, el Festival Internacional de la Cultura Campesina (FICC) llenó las calles de música, danza y orgullo rural, en una jornada que exaltó la tradición y la esencia de los pueblos boyacenses.
Turistas y habitantes se dieron cita en este rincón rodeado de montañas y cafetales, reconocido por celebraciones emblemáticas como el Festival de la Mogolla, el Café y la Arepa. Esta vez, Territorio FICC fue el escenario donde los guayatunos mostraron lo mejor de su talento y su amor por la tierra.
La jornada se vivió entre aplausos, sonrisas y nostalgia. Familias enteras salieron a disfrutar de un espectáculo que recordó que la cultura es el alma viva de los pueblos. El grupo de danzas Raíces Guayatunas fue el gran protagonista, con presentaciones de sus categorías infantil, prejuvenil y adulto mayor, que reflejaron la riqueza de las tradiciones campesinas.
El público vibró con la energía del grupo prejuvenil, que interpretó danzas de la Costa Atlántica cargadas de ritmo y color, mientras los niños del grupo infantil rindieron homenaje a las hilanderas boyacenses, símbolo del trabajo, la familia y la esperanza. El cierre, a cargo del grupo de adulto mayor, puso a todos a bailar al son de una auténtica rumba campesina.
Entre los artistas invitados destacó Alexandra Martín Medina, bogotana de raíces guayatunas, quien compartió su emoción por participar en el encuentro.

“Fue una experiencia hermosa y enriquecedora. Vivimos un intercambio cultural lleno de cariño, y el público lo recibió de la mejor manera”, expresó la artista.
Su testimonio resumió el espíritu que se respiró en Guayatá: un arte que une, una tierra que inspira y una comunidad que conserva viva su memoria.
Con Territorio FICC, el Festival Internacional de la Cultura Campesina reafirma su propósito de rendir homenaje al campo y de invitar a los municipios vecinos a sumarse a esta gran fiesta del arte y los oficios, donde el amor por la tierra se convierte en celebración.