Dos líderes que encarnaban la esperanza de paz y la voz de las víctimas en una de las regiones más golpeadas por el conflicto. Así eran sus trayectorias.

El siniestro del vuelo de Satena (operado por Searca) en las montañas de La Playa de Belén no solo representa una tragedia aérea con 15 víctimas fatales; significa también un duro golpe para la representación política y social del Catatumbo.
En la aeronave viajaban dos figuras claves para la región: el representante a la Cámara en ejercicio, Diógenes Quintero Amaya, y el candidato a esa misma corporación, Carlos Salcedo.
Ambos líderes, con trayectorias marcadas por el trabajo territorial y la defensa de los derechos humanos, se dirigían a Ocaña para continuar con sus agendas de cara a los comicios legislativos que se avecinan en marzo.
Dentro de la reconstrucción del perfil de quienes buscaban, desde la institucionalidad, transformar la realidad de Norte de Santander, se destaca que Diógenes Quintero era la voz de las víctimas.
A sus 36 años, Diógenes Quintero Amaya se había consolidado como uno de los congresistas más visibles de las 16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (Citrep). Nacido en el corregimiento de Agua Blanca, en Hacarí, era hijo de campesinos y conocía de primera mano el rigor de la guerra.
Abogado de la Universidad Libre de Cúcuta y especialista en Derecho Administrativo, Quintero forjó su carrera en el Ministerio Público. Fue personero de su natal Hacarí entre 2012 y 2018, un periodo crítico donde medió en múltiples crisis humanitarias. Posteriormente, se desempeñó como Defensor Regional del Pueblo en Ocaña, cargo que ocupó hasta 2021 antes de dar el salto a la política electoral.
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Llegó al Congreso en 2022 avalado por la Asociación de Familias Desplazadas de Hacarí (Asofadhaca), convirtiéndose en el primer representante de las víctimas del Catatumbo.
En el legislativo, integró la Comisión Tercera y la Comisión de Paz, desde donde lideró debates sobre la implementación del Acuerdo de Paz, la sustitución de cultivos ilícitos y la inversión social para los municipios PDET.
Su muerte trunca una carrera que prometía seguir elevando las demandas del campesinado nortesantandereano en Bogotá.
Carlos Salcedo: el liderazgo que resistía
Junto a Quintero viajaba Carlos Alberto Salcedo, quien aspiraba a ocupar una curul de paz en las próximas elecciones. Salcedo era un reconocido líder social y empresario de la región, vinculado a la Corporación América Barí de Tibú.
Su camino hacia la aspiración política no había sido fácil. En julio de 2024, Salcedo había sobrevivido a un atentado armado en el sector de El Tablazo, en la vía que comunica a Cúcuta con Tibú, un hecho que en su momento encendió las alarmas sobre la falta de garantías para los liderazgos en la zona.
Pese a las amenazas, decidió mantener su trabajo comunitario y su apuesta por la vía electoral.
Quienes lo conocieron lo describen como un hombre comprometido con el desarrollo económico local y la búsqueda de alternativas productivas para las comunidades del Catatumbo, una visión que esperaba llevar a la Cámara de Representantes.
Definitivamente, un luto regional. La pérdida de Quintero y Salcedo deja en la incertidumbre a miles de electores y organizaciones sociales que veían en ellos la posibilidad de mantener una interlocución directa con el Gobierno Nacional.
«El Catatumbo pierde a dos de sus hijos más valientes. Diógenes no solo legislaba, sentía el dolor de su gente porque era uno de ellos. Y Carlos representaba la valentía de insistir en la democracia a pesar de las balas», señaló una fuente cercana a la campaña, visiblemente conmocionada desde el Puesto de Mando Unificado en Ocaña.
En las próximas horas se conocerán detalles y lugar de las exequias de ambos líderes, seguramente en medio de un ambiente de consternación que enluta a todo el departamento de norte de Santander.