La profe Ethna Romero, como era conocida murió el pasado sábado y la tarde de este miércoles familiares, compañeros, estudiantes, egresados y paisanos acompañaron su funeral.

Uno de los momentos más fuertes del funeral de la doctora Ethna Yanira Romero Garzón se dio cuando su esposo, William Alberto Sanabria Murcia, docente ya pensionado de la Universidad de Boyacá, pronunció unas sentidas palabras de despedida que empañaron los ojos hasta de los más fuertes.
Compañeros, egresados, estudiantes, docentes de diferentes épocas de la Universidad de Boyacá, empresarios y desde luego directivas de la universidad y paisanos suyos de Moniquirá llenaron la catedral de la capital boyacense para dar el último adiós a la profe Ethna.
Durante más de tres décadas compartió con generosidad sus conocimientos, su experiencia y, sobre todo, su calidad humana, dejando una huella que trascendió las funciones y responsabilidades que tuvo a su cargo.
Su trayectoria institucional estuvo acompañada de importantes responsabilidades, entre ellas la dirección del programa de Comunicación Social, la decanatura de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, la dirección de Proyección Social, la Vicerrectoría de Desarrollo Institucional y la Secretaría General de la Universidad de Boyacá.
Pero más allá de los cargos que desempeñó y de los reconocimientos que acompañaron su trayectoria académica y profesional, Ethna será recordada, ante todo, por la persona que fue. Por su manera respetuosa de dirigirse a los demás, por su disposición para escuchar, por la amabilidad que la caracterizaba y por esa sonrisa que acompañaba tantos encuentros cotidianos.
Quienes compartieron con ella espacios de trabajo, aulas, reuniones y conversaciones conservarán el recuerdo de una mujer cercana, generosa y profundamente comprometida con aquello que hacía.
Su velación se adelantó en el salón San Ignacio – Cámara #3 Piso 1 Funeraria San Francisco de Tunja y de allí fue llevada a la Catedral Basílica Metropolitana Santiago de Tunja, para finalmente trasladar su féretro al Parque Memorial Jardines de Santa Isabel Km 7 vía Tunja – Paipa.
Las honras fúnebres estuvieron lideradas por su esposo William Alberto Sanabria Murcia, su hijo William Efren Sanabria Romero, su señora madre Nancy Garzon, su tía Patricia Garzon y demás familiares.
¿Quién era la profe Ethna Romero?

La vida de la doctora Ethna Yanira Romero Garzón, estuvo estrechamente ligada a esta alma mater y a la construcción de una comunidad universitaria en la que dejó profundas huellas de conocimiento, compromiso, cercanía y afecto.
Nacida en Moniquirá, esta comunicadora social y periodista, especialista en Gerencia de Proyectos y en Gerencia de Producción de Medios de Educación, magíster y doctora en Educación, desde su vinculación a la Universidad de Boyacá en 1992, hizo de esta Institución un espacio de servicio, aprendizaje y entrega.
Como docente, entregó mucho más que conocimientos. En sus aulas formó profesionales, pero también buscó despertar en sus estudiantes una mirada consciente sobre su entorno y sobre la responsabilidad que implica ejercer una profesión al servicio de la sociedad.
Quienes la conocieron saben que siempre profesó su amor por Boyacá. Su vínculo con este departamento fue parte esencial de su identidad y de la manera en que comprendió su labor, siempre con orgullo por sus raíces y con el deseo de contribuir, desde la Universidad, al desarrollo y bienestar de su tierra.
Desde la Universidad de Boyacá, trabajó con dedicación por aportar a su región, por fortalecer los espacios de formación y por dejar, en cada responsabilidad asumida, una contribución al bienestar y al progreso de su departamento.

“Ese cariño por Boyacá se reflejaba también en la forma en que hablaba de sus gentes, de sus paisajes, de su cultura y de las posibilidades que esta tierra tenía para seguir creciendo”, dijo a Las Noticias de Boyacá uno de sus compañeros.
Hoy, cuando su partida enluta a la comunidad universitaria, permanecen sus enseñanzas, sus palabras, sus gestos de amabilidad y tantos recuerdos que harán posible que su presencia continúe acompañándolos.
Su legado vivirá en las aulas, en los profesionales que contribuyó a formar, en los compañeros con quienes trabajó y, especialmente, en el corazón de quienes encontraron en ella una maestra, una colega, una guía y una amiga.