El misterio del cadáver de la fonoaudióloga Liliana Molina, que había desaparecido en Bogotá y fue hallada en un hotel de Tunja

Su cuerpo fue encontrado junto a una botella de licor en la habitación de un hotel justo el día de su cumpleaños. Autoridades investigan el trágico hecho.

Nadie quiere dar información de manera oficial, pero lo cierto es que Liliana Andrea Molina Garavito, una fonoaudióloga bogotana de 51 años de edad ingresó la noche del lunes a un hotel de Tunja y al día siguiente la encontraron muerta en la habitación.

Una de las cosas que más alarmadas dejó a las autoridades es que al revisarle su documento de identidad se dieron cuenta que justamente estaba cumpliendo 51 años. Así es, había nacido el 11 de noviembre de 1974 en Bogotá y el mismo día de su onomástico hallaron su cadáver junto a una botella de licor casi desocupada y con varias heridas en su cuerpo, al parecer causadas por ella misma, en un hotel en el centro de la capital boyacense.

La buscaban desde la mañana del lunes, cuando salió de su casa en la localidad de Suba, pero nunca volvió a responder su celular. Se llegó a decir incluso que la habían visto por última vez en inmediaciones del sector de Tunal y Yomasa, en Bogotá, supuestamente con personas extrañas que incluso le habrían dado escopolamina.

Por eso sus familiares no podían creer que los estuvieran llamando desde Tunja, para darles la nefasta noticia de que habían encontrado a ‘Lili’ como era conocida, pero muerta y en un hotel, en extrañas condiciones.

De un momento a otro comenzó a llegar Policía, personal de la Fiscalía y un concurrido y anormal movimiento en el hotel de la capital de Boyacá. La habitación 204 era el centro del operativo, inicialmente de personal del hotel, seguidamente de la Policía y finalmente de los Bomberos de la ciudad que tuvieron que utilizar herramientas especiales para abrir la puerta que estaba trancada por dentro.

La escena obligó a que dieran aviso a la Fiscalía desde donde se envió policía judicial, para adelantar el levantamiento del cuerpo que fue etiquetado con la referencia de ‘muerte violenta’, para luego ser trasladado a Medicina Legal, donde se determinará lo que finalmente ocurrió en la habitación que la mujer había rentado la noche anterior.

De Liliana Andrea Molina Garavito es muy poco lo que se sabe: que era una fonoaudióloga que actualmente prestaba sus servicios de manera independiente, y que había trabajado con el hospital de Suba y con el hospital de Engativá, e incluso con la Clínica ORUS Medical SAS.

De su familia se sabe que viajó hasta Tunja para hacer su reconocimiento y llevar su cuerpo hasta Bogotá donde al parecer este sábado le darán sepultura en un cortejo fúnebre encabezado por sus dos hijos, de 22 y 13 años y desde luego de sus demás familiares, vecinos y amigos, de sus compañeros y colegas.

Todos al unísono piden que se entregue cuanto antes la razón de la muerte de la mujer, ya que todo es muy extraño en torno a su deceso.

En simultánea, las autoridades avanzan en la investigación que comenzó como era lógico, con la entrevista de los empleados del hotel, que fueron los primeros en percatarse que algo raro había pasado con la huésped de la 204, pero también se revisan las cámaras del circuito cerrado del establecimiento, al igual que de cámaras del Terminal de Transportes de Tunja, hasta donde habría llegado la mujer, para después tomar un taxi, que la llevó a la puerta del hotel.

Una de las incógnitas que espera descifrar la familia es por qué Liliana viajó o cómo llegó hasta la capital boyacense y lo más importante, si lo hizo sola. Quedan más preguntas que respuestas en este nuevo hecho que altera la tranquilidad de la considerada capital más tranquila y pacífica del país.