El drama de los colombianos en el frente ruso, de promesas de empleo a la ‘carne de cañón’

Lo que comenzó como una búsqueda de mejores horizontes económicos para decenas de ciudadanos colombianos se ha transformado en una pesadilla geopolítica en las estepas de Europa del Este.

Miles de kilómetros separan a las familias colombianas de sus seres queridos en el frente ruso. Las denuncias por engaños contractuales y desapariciones en combate han encendido las alarmas en la Cancillería. Foto: Archivo Particular
Miles de kilómetros separan a las familias colombianas de sus seres queridos en el frente ruso. Las denuncias por engaños contractuales y desapariciones en combate han encendido las alarmas en la Cancillería. Foto: Archivo Particular

Según reportes recientes de la Cancillería y testimonios recopilados por redes de familiares, un número creciente de connacionales —muchos de ellos exmilitares y exguerrilleros con amplia experiencia en combate— están siendo reclutados bajo engaños para engrosar las filas de las fuerzas rusas en el conflicto contra Ucrania.

La trampa del ‘contrato de seguridad’

La modalidad del engaño es sistemática. A través de redes sociales e intermediarios en ciudades como Facatativá y Bogotá, se ofrecen empleos como guardias de seguridad en infraestructuras críticas o personal logístico con salarios que oscilan entre los 3.000 y 5.000 dólares mensuales.

Sin embargo, al aterrizar en Moscú, la realidad es otra: sus pasaportes son retenidos y son obligados a firmar contratos en ruso que los vinculan directamente como combatientes de primera línea.

Cifras reveladas en el Congreso de la República a finales de 2025 indican que el fenómeno del mercenarismo ha dejado un saldo trágico: se estima que más de 300 colombianos han muerto en el conflicto y más de 120 permanecen desaparecidos.

Un vacío legal que cobra vidas

El presidente Gustavo Petro ha calificado esta situación como una «trata de hombres convertidos en mercancías para matar», impulsando un proyecto de ley con mensaje de urgencia para que Colombia se adhiera a la convención internacional que prohíbe el mercenarismo.

Puntos críticos de la crisis:

Los reclutas firman documentos que no comprenden, aceptando condiciones de combate sin saberlo.

Al ser considerados «voluntarios» o mercenarios, el Estado colombiano tiene limitadas herramientas para intervenir en zonas de combate activas.

Recientemente, tribunales en zonas ocupadas han condenado a colombianos a penas de hasta 13 años de prisión acusándolos de actividades mercenarias.

El llamado de las familias. «Mi hijo se fue para darnos una mejor vida, pero lo engañaron de la manera más horrible», relata una madre que no tiene noticias de su ser querido desde diciembre.

La Cancillería ha activado una mesa de asistencia para brindar apoyo a los familiares, pero advierte que la recuperación de cuerpos o la repatriación de heridos es sumamente compleja debido a la intensidad del conflicto.