La tranquilidad del municipio de Maripí se vio truncada en la mañana de este martes tras confirmarse una noticia que enluta a la región.

Un trágico accidente al interior de la mina Cunas cobró la vida de dos jóvenes trabajadores, recordándole al país, una vez más, la peligrosidad y el sacrificio que envuelve la labor de la extracción de esmeraldas.
Las víctimas fueron identificadas como Jhoan David Achagua, de apenas 20 años, y Cristian Ahumada, de 29 años. Ambos se desempeñaban como operarios para la empresa Esmeraldas Santa Rosa, compañía en la que laboraban desde hacía poco más de un año.
Según los primeros reportes, el incidente ocurrió en las primeras horas de la jornada laboral, activando de inmediato los protocolos de emergencia y rescate de la unidad minera.
Aunque el dolor embarga a sus compañeros de labores, las autoridades competentes, junto con expertos en seguridad minera, ya se encuentran en el lugar de los hechos adelantando las investigaciones preliminares.
El objetivo es determinar con exactitud las causas técnicas que provocaron el siniestro y verificar si existieron fallos en las medidas de seguridad o si se trató de un evento fortuito derivado de las condiciones del terreno. Las primeras versiones hablando de una falla eléctrica dentro de la mina que generó el lamentable deceso de los jóvenes mineros.
Por su parte, la empresa Zuliana de Esmeraldas Ltda ha manifestado su pesar ante la pérdida de sus colaboradores y se espera que en las próximas horas emita un comunicado oficial detallando la cronología de lo sucedido y las acciones de acompañamiento que se brindarán a las familias afectadas.
Un legado de resiliencia. La partida de Jhoan y Cristian deja un vacío irreparable no solo en sus hogares, sino en la identidad de un gremio que lucha día a día bajo tierra.
Sus nombres ahora se suman al legado de resiliencia de la minería boyacense, un oficio marcado por la esperanza de encontrar tesoros verdes, pero también por el riesgo constante.
Mientras el municipio de Maripí se prepara para dar el último adiós a estos dos trabajadores, la comunidad se une en un solo clamor de fortaleza para sus seres queridos.
La tragedia en la mina Cunas reabre el debate sobre la seguridad en los socavones, mientras el occidente de Boyacá llora a dos de sus hijos.