Con el objetivo de beneficiar a más de 8.000 personas hasta finales de 2026, en los municipios de Ventaquemada, Toca y Siachoque arrancó la segunda fase del programa en Colombia.

Fortalecer las capacidades de las comunidades rurales en alimentación saludable, huertas comunitarias para el autoconsumo, grupos de ahorro y crédito, escuelas de campo y ruedas de negocios, entre otras actividades orientadas al fortalecimiento de la autonomía económica de las mujeres rurales.
Esos son parte de los objetivos del programa ‘Ella alimenta al mundo’ que luego de una exitosa implementación en el departamento de Nariño, donde benefició a más de 22.900 pequeños productores rurales, llegó a Boyacá en alianza con la Gobernación del departamento.
La iniciativa, que surge de la alianza global entre la Fundación PepsiCo y la Ong CARE, beneficiará a más de 8.000 personas de comunidades rurales en el departamento de Boyacá, que se sumarán a más de 50 millones de personas en 62 países y que tiene un enfoque en mujeres productoras a pequeña escala, buscando fortalecer los sistemas alimentarios, reducir las brechas de género en el campo y promover el desarrollo sostenible en las comunidades rurales.

Con la meta de dinamizar las economías locales a través de un modelo integral basado en la mejora de las prácticas nutricionales, el fortalecimiento del acceso y control de los recursos productivos por parte de las mujeres, el incremento del acceso a mercados mediante cadenas de valor inclusivas y la multiplicación del impacto a través de alianzas estratégicas, comenzó la iniciativa en tres de los municipios en los que más papa se cultiva en Boyacá.
“Este es un proyecto que adelantamos con la Ong CARE, que busca empoderar a la mujer rural y que trabaje en proyectos productivos para vincularlos a cadenas de valor trabajando en cuatro pilares principales: el primero, empezando por la nutrición, porque muchas veces trabajamos en proyectos productivos agrícolas, pero las familias y las comunidades no se alimentan bien. Entonces, queremos desarrollar unas granjas comunitarias para que la comunidad se abastezca y se alimente”, aseguró a Tuiteros Boyacá, María Paula Cano, directora Senior de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de PepsiCo para la región Andina y directora de la Fundación PepsiCo Colombia.
Y añadió que en segundo lugar trabajarán por crear unas escuelas de ahorro, porque en la ruralidad han identificado que no tienen esa cultura del ahorro para que empiecen por ahí y después poderles trabajar en inclusión financiera, que es muy importante para el acceso a la tierra, porque han identificado que uno de los grandes retos que tiene las mujeres, es que no tienen cómo pedir préstamos para cultivar la tierra.
“El tercero es el componente productivo. Queremos hacer escuelas de campo para que las mujeres vayan y aprendan buenas prácticas del cultivo principalmente de la papa y en cuarto lugar desde nuestro rol seguir trabajando en alianzas para, a partir de la identificación de los retos que tienen las mujeres del campo, poder solucionar diferentes situaciones”, explicó María Paula Cano.

El programa, que ya ha sido implementado con éxito en países como Perú, Uganda, Egipto, India y Pakistán, aterrizó en Colombia en 2023 en el departamento de Nariño promoviendo la autonomía económica, mejoró su acceso a mercados e impulsó la adopción de prácticas agrícolas regenerativas y sostenibles y ahora amplía su alcance al centro del país.
Entre 2023 y 2025, el programa se implementó en Colombia en alianza con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, impactando a agricultores, sus familias y comunidades en los municipios de Córdoba, Gualmatán, Ipiales, Pasto y Pupiales.
Estos resultados reflejan una intervención efectiva que pone a las comunidades en el centro de los sistemas alimentarios, fortaleciendo su seguridad alimentaria y dinamizando las economías locales a través de un modelo integral basado en la mejora de las prácticas nutricionales, el fortalecimiento del acceso y control de los recursos productivos por parte de las mujeres, el incremento del acceso a mercados mediante cadenas de valor inclusivas y la multiplicación del impacto a través de alianzas estratégicas.
“No solamente en los tres municipios que están focalizados, sino que sean muchos más los que puedan trabajar y poder organizar a más mujeres, a más grupos, focalizarlos en estos trabajos. Nosotros somos de una ideología o una idiosincrasia de no poder trabajar unidos: la envidia y el chisme evitan que nosotros trabajemos unidos, preferimos abandonar procesos como estos por el qué dirán de la otra persona. Pero es ese miedo o esas barreras que nosotros debemos superar y salir adelante, por lo que se ve que esto de Ella alimenta al Mundo va a ser muy interesante”, dijo Miriam Martínez Ruiz, la representante legal de la Asociación de Mujeres de Ventaquemada (Asmuven).
La directora Senior de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de PepsiCo para la región Andina, añadió que los resultados en Nariño les confirman que trabajar de la mano con las comunidades rurales transforma vidas y territorios.

“Por eso, hoy apostamos por Boyacá como un nuevo escenario para ampliar este impacto y fortalecer capacidades productivas con un enfoque sostenible. Apoyar a la cadena de suministro agrícola es un gran orgullo para nosotros, pues estamos entregando herramientas y crecimiento a las personas que hoy nos alimentan a todos, desde la ruralidad.” afirmó María Paula Cano.
Con ella coincidió Catalina Vargas, directora de país de CARE Colombia, quien añadió que desde CARE Colombia y su área de impacto de Justicia Climática, trabajan por el fortalecimiento de las pequeñas productoras, conscientes de que las mujeres son la columna vertebral del sector agrícola y representan casi la mitad de la mano de obra rural.
A su turno la secretaria de Agricultura de Boyacá, Elizabeth Bermúdez argumentó que desde programas como este liderado por PepsiCo y CARE, se permite hablar con un fortalecimiento gremial de una cadena de gran importancia para Boyacá, de una cadena de gran importancia donde el ejercicio de las mujeres rurales y campesinas hacen que esos proyectos tengan mucha mayor sostenibilidad.
“Solo en papa somos el principal departamento con diversidad productiva. Somos el segundo departamento en producción en Colombia, pero que conservamos toda la tradición de nuestras semillas, de nuestros sabores, de nuestros colores en Colombia. Nosotros producimos más de un millón 700 mil toneladas de papa al año en los 85 municipios en los que se cultiva este producto”, agregó la funcionaria del gobierno departamental.
