Colombia necesita decisiones de Estado urgentes para garantizar el abastecimiento de gas natural, recuperar la confianza inversionista y blindar su seguridad energética.

Con un sinsabor generalizado en el auditorio y con más preguntas que respuestas entre los asistentes, cerró si intervención en la versión 28 del Congreso Naturgas, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea.
Según el alto funcionario, la industria está hoy más que nunca atravesada por la geopolítica global y la situación en Venezuela e Irán, sumada al cambio climático, obliga al país a actuar con mayor anticipación.
Palma también insistió en la necesidad de acelerar los proyectos de abastecimiento y avanzar en mecanismos regulatorios más ágiles, resaltando la importancia de la cooperación institucional que permitió superar la crisis de infraestructura el último año.
Además, el integrante del gabinete de Gustavo Petro convocó a un pacto nacional para evitar racionamientos en el país, destacando la necesidad de cooperación intersectorial entre el Gobierno y empresas privadas.
Por su parte, desde el Senado, su presidente Lidio García, lanzó una advertencia sobre el riesgo real de desabastecimiento, señalando que el país está transitando de la autosuficiencia a una dependencia externa peligrosa. García pidió «sacar a la industria energética de la agenda política» para asumirla como un asunto de Estado que combina la transición hacia renovables con la estabilidad y confiabilidad que ofrece el gas.
Esta visión fue respaldada por Andrea Stegher, presidente de la Unión Internacional del Gas (IGU), quien recordó que la seguridad energética y la atracción de capital son condiciones básicas para cualquier nación que busque un crecimiento industrial y una transición energética ordenada.
Como respuesta estructural a este panorama, la presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, durante su intervención, planteó al Gobierno Nacional, crear el programa “Colombia, Energía Segura”, una iniciativa que propone establecer mecanismos y normas de estabilidad jurídica con plazos de 15 a 20 años, brindando a los inversionistas la certeza necesaria para comprometer capitales de largo aliento.
El programa debe incluir la creación de un Banco de Proyectos de Alto Impacto, diseñado para agilizar la ejecución de infraestructura crítica y asegurar que la riqueza del subsuelo se traduzca en bienestar social, reducción de la pobreza y soberanía energética efectiva. La jornada finalizó con una conversación sobre la agenda legislativa 2026–2030, en la que participaron algunos congresistas electos como: Jennifer Pedraza y Daniel Briceño.
La conclusión se enmarca en que el próximo Congreso deberá acompañar el desarrollo del sector energético con visión de largo plazo y en la protección de Ecopetrol. El cierre dejó un mensaje claro: estabilidad regulatoria, impulso a proyectos estratégicos y respaldo institucional deberán estar en el centro del debate legislativo.
Ayer el Congreso Naturgas dirigió su mirada hacia el futuro técnico y la sostenibilidad, empezando por la conversación sobre la hoja de ruta hacia la descarbonización, con paneles dedicados al desarrollo del hidrógeno blanco, la innovación tecnológica y la integración regional de infraestructura.