En esta ocasión recorrió Villapinzón, Chocontá, Zipaquirá y Sopó haciendo un compromiso directo con el campo y con la gente que, junto a la de Boyacá sostiene la economía rural del país.

Vereda a vereda y barrio a barrio, así avanza John Amaya, el candidato número 5 de la lista al Senado del Partido Alianza Verde, consolidando esta vez en Cundinamarca la fuerza de la Colombia Grande.
Con campesinos lecheros y paperos, con familias que exigen mejores servicios públicos y oportunidades reales, desde el Altiplano Cundiboyacense John Amaya sigue construyendo una agenda clara: dignificar el campo y convertir el Buen Vivir Campesino en una prioridad legislativa nacional.
“Precisamente por ese buen vivir campesino es que el departamento de Boyacá cuenta ahora con tractores, electrificación, gasificación, maquinaria amarilla, vías y mucho más, solo como parte de lo logrado en los últimos años en cada provincia boyacense y desde el Senado, la transformación seguirá con mucha más fuerza, pero para todo el país”, aseguró en medio de los aplausos y ovación del auditorio.
Además de dialogar con productores en esta zona del vecino departamento de Cundinamarca y emprendedores locales, compartió jornadas en las calles, demostrando que esta es una campaña que escucha y tiene visión nacional.

Cundinamarca ya hace parte de este proyecto que une regiones, fortalece el campo y lleva la voz de los territorios al Senado.
Claro que John Amaya ha tenido que ingeniárselas para llegar a diferentes regiones del país, por ejemplo el pasado fin de semana había mostrado ya su fuerza en 6 provincias de Boyacá: desde su natal Socha, donde más de 1.000 personas lo recibieron con papayera incluida, pasando por Santa Rosa de Viterbo, Cerinza, Soatá, Labranzagrande, Gámeza y Tunja, miles de campesinos mostraron su enorme cariño y apoyo al próximo senador.
Eso sí recalcaron desde la campaña que el proyecto político del que hace parte John Amaya ha sido generador de grandes transformaciones y desarrollo para el pueblo campesino en Boyacá los últimos años. Su compromiso, ahora desde el Senado, es seguir trabajando por lo que ha denominado El Buen Vivir Campesino: vida digna y próspera en la ruralidad.