En un movimiento diplomático abrupto, el gobierno venezolano anunció este el cierre de su embajada en Oslo, Noruega.

La decisión fue notificada oficialmente al Ministerio de Relaciones Exteriores noruego sin ofrecer una explicación clara, generando fuertes tensiones bilaterales.
El cierre coincide estrechamente con la concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a la líder opositora venezolana María Corina Machado, lo que muchos observadores interpretan como una respuesta del régimen de Nicolás Maduro ante la repercusión internacional del galardón.
Desde Oslo, el Ministerio de Exteriores noruego lamentó la medida, calificándola como una ruptura unilateral sin justificación detallada, e insistió en su disposición a mantener canales de diálogo a pesar de las discrepancias políticas.
Por su parte, Caracas emitió un comunicado donde atribuye el cierre a una “reestructuración” de su servicio exterior, explicando que la medida busca “optimizar recursos del Estado” y reorientar su presencia diplomática hacia alianzas con países del Sur Global. En ese nuevo marco, se han anunciado nuevas embajadas en naciones como Zimbabue y Burkina Faso.
La secuencia de acontecimientos —el anuncio del Nobel y el cierre posterior de la embajada— apunta a una intensificación del conflicto diplomático entre ambos países. Naciones Unidas y organismos de derechos humanos han observado la situación en Venezuela con atención, recordando denuncias recientes sobre la persecución de voces disidentes.
María Corina Machado, quien enfrenta sanciones políticas en Venezuela y opera desde el exilio, dedicó el premio al “pueblo sufriente” del país, un gesto que eleva aún más el simbolismo del reconocimiento en el contexto político venezolano.