La entidad aclaró que la información está cifrada y que existen copias de seguridad en manos de los partidos políticos para garantizar la transparencia.

Un parte de tranquilidad envió la Registraduría Nacional del Estado Civil tras el hurto de material tecnológico registrado en la Comisión Escrutadora 11.24 de la localidad de Suba, en Bogotá. Según la entidad, a pesar de la pérdida física de los dispositivos, la integridad de los votos y los datos procesados se mantiene intacta.
El incidente, que generó alerta entre los testigos electorales, involucró el robo de un equipo oficial asignado a la comisión y dos computadores personales pertenecientes a los jueces de la República que lideran el proceso. No obstante, el organismo electoral enfatizó que, desde el punto de vista técnico, «la conservación y disponibilidad de la información escrutada no se encuentra comprometida».
Blindaje técnico. La seguridad del proceso radica en que el sistema de escrutinio opera con mecanismos de cifrado y algoritmos de alta seguridad. Esto impide que terceros no autorizados puedan acceder, alterar o utilizar la información contenida en los discos duros de los equipos sustraídos.
«Al cierre de cada sesión se genera de manera automática un respaldo encriptado, el cual es almacenado de forma segura para ser utilizado en escenarios de contingencia», explicó la Registraduría a través de un comunicado oficial.
Transparencia con los partidos. Como medida adicional de transparencia, la entidad reveló que los representantes de los partidos políticos en contienda ya tienen en su poder las pruebas del avance del conteo. A las 12:25 p. m., hora del último receso antes del incidente, se entregó a cada colectividad un CD con la copia de seguridad de lo escrutado hasta ese momento.
Gracias a este esquema de continuidad operativa, la audiencia podrá reanudarse una vez se verifique, en presencia de los testigos acreditados, que la información restaurada en los nuevos equipos coincide exactamente con los registros previos al hurto.
Con este anuncio, la Registraduría busca disipar cualquier duda sobre la trazabilidad y validez del proceso electoral en esta zona del noroccidente de la capital, reafirmando que el incidente no frenará el avance de los escrutinios.