El jefe de Estado aseguró este miércoles que articular un «esfuerzo latinoamericano» en torno a la lectura y la producción editorial es un paso «fundamental» para la integración cultural y la autonomía de la región.

En una nueva intervención orientada a reforzar los lazos de cooperación regional, el presidente Gustavo Petro planteó este miércoles la necesidad urgente de crear una estrategia conjunta en América Latina para impulsar la industria del libro. Para el mandatario, la cultura escrita no es solo un vehículo de conocimiento, sino una herramienta clave de soberanía e integración política que ha sido relegada en la agenda diplomática tradicional.
»Hacer un esfuerzo latinoamericano por el libro me parece fundamental», sentenció el Presidente durante su declaración. La frase, que resume su visión sobre la política cultural exterior, apunta a trascender los mercados nacionales aislados para consolidar un bloque editorial robusto que permita a los autores y lectores de la región dialogar sin la intermediación exclusiva de las grandes potencias editoriales externas.
El pronunciamiento del jefe de Estado se alinea con la retórica que ha mantenido durante su administración, en la que la «diplomacia cultural» juega un papel transversal. Según fuentes de la Casa de Nariño, la propuesta buscaría incentivar la circulación de obras entre los países vecinos, reducir los costos de acceso a la lectura y fomentar narrativas propias que fortalezcan la identidad latinoamericana frente a los desafíos globales.
Para expertos del sector, este llamado presidencial llega en un momento clave, donde la industria editorial enfrenta los retos de la digitalización y la necesidad de políticas públicas que protejan la bibliodiversidad. La apuesta de Petro sugiere que la verdadera integración regional, más allá de los acuerdos comerciales o energéticos, debe cimentarse en la educación y el intercambio de ideas, considerando al libro como el «pilar fundamental» de esa construcción colectiva.
Se espera que en los próximos días el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes detalle si esta iniciativa se traducirá en acuerdos multilaterales específicos o en una hoja de ruta para presentar ante organismos como la CELAC. Por ahora, el mensaje desde el Ejecutivo es claro: sin libros propios y sin lectores críticos, el proyecto de una América Latina unida queda incompleto.