La vacunación es una de las estrategias de salud pública más eficaces para prevenir enfermedades graves, discapacidad y muerte a lo largo de la vida.

Desde 1948, cada 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, una fecha establecida por la Naciones Unidas con el fin de recordar que la salud es un derecho básico y universal, al que todos deberíamos poder acceder bajo una atención de calidad.
Para este año, el lema se centra en “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia” una campaña que enmarca el poder de la colaboración científica para proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta, destacando los logros científicos como la cooperación multilateral necesaria para convertir la evidencia en acción, centrándose especialmente en el enfoque de ‘Una sola salud’.
No debemos olvidar que esta estrategia integral y unificadora, instaurada por la Organización Mundial de la Salud, OMS, evidencia que “la colaboración entre sectores y disciplinas a través de este enfoque, es una solución vital para abordar los complejos retos de salud a los que se enfrenta nuestra sociedad. Todos los sectores debemos trabajar conjuntamente para prevenir, detectar y responder a los nuevos retos de salud”, así lo señala Andrea Uribe, gerente general del Clúster Norte de Latino América de Pfizer.
La pandemia de COVID-19 puso de relieve la necesidad de establecer un marco mundial destinado a mejorar la vigilancia y un sistema más holístico e integral. De ahí que la labor de la OMS en consonancia con la meta 3.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, se centre en lograr la Cobertura Sanitaria Universal, incluida la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad, a terapias de manejo y a la vacunación segura, eficaz, de calidad y asequible para todos.
En consecuencia, la doctora Uribe hace un llamado a ver la inmunización en el adulto mayor como una intervención fundamental, no solo por su impacto en la reducción de la morbilidad y mortalidad atribuible a enfermedades infecciosas prevenibles, sino también para preservar su funcionalidad y atenuar las posibles enfermedades crónicas subyacentes. Integrar plenamente la vacunación centrados en la persona mayor permite trascender a una visión integral de salud, consolidándola como una herramienta indispensable para garantizar una longevidad no solo prolongada, sino con calidad, autonomía y bienestar.
La vacunación es una de las estrategias de salud pública más eficaces para prevenir enfermedades graves, discapacidad y muerte a lo largo de la vida.
El doctor Robinson Cuadros Cuadros, médico geriatra, líder de la Ruta Socio Sanitaria de Personas Mayores en Cafam y presidente del Comité Latinoamericano y del Caribe, Comlat – Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría, advierte sobre “la necesidad de hacer un llamado a los tomadores de decisiones y a la población en general para lograr un cambio estructural en la cultura de la vacunación y hablar de un esquema continuó a lo largo de la vida.
Es fundamental dejar de lado la fragmentación por edades e integrar el sistema de salud con un registro unificado de vacunación evitando vacíos en la protección de algunos grupos de edad para generar un cambio cultural y educativo, que nos permita comprender que la vacunación es parte del autocuidado permanente al igual que la alimentación o el ejercicio, con el objetivo de vivir más y mejor”.
De acuerdo con el documento Impacto de las vacunas a lo largo de la vida: una nueva perspectiva en salud pública -Parte 2-, elaborado y analizado por un grupo de infectólogos, internistas, pediatras, líderes en vacunación de varios países de América Latina y del que hace parte el doctor Robinson Cuadros “las vacunas no solo salvan vidas en la infancia y previenen enfermedades graves a cualquier edad, sino que también contribuyen a la prevención del cáncer, se asocian con una reducción de las complicaciones cardiovasculares y mitigan las comorbilidades, con beneficios a largo plazo para un envejecimiento saludable, una menor discapacidad y una mejor calidad de vida. Además, datos recientes sugieren que la vacunación puede proteger contra el deterioro cognitivo y la demencia, lo que refuerza aún más su papel en la promoción de un envejecimiento saludable”.
El especialista en geriatría enfatiza en la importancia de comprender que estamos viviendo y vamos a vivir más que las generaciones anteriores, lo que nos obliga a ampliar la mirada “donde tradicionalmente hablábamos de vacunación como una herramienta para evitar enfermedades infecciosas, nos lleva a comprender que esto nos ayudará a prevenir el deterioro funcional, no solo la infección. Entonces hablamos de protección del envejecimiento saludable, porque reduce eventos que aceleran el declive funcional, lo cual impacta en la salud mental, emocional y social. Vacunarse es una inversión en calidad de vida futura, no solo en supervivencia; en medicina de longevidad buscamos vivir más años, pero de manera independiente y añadiendo vida a esos años”.

El mismo artículo determina que “a nivel poblacional, la vacunación temprana ha sido fundamental para el aumento de la esperanza de vida. Al prevenir la mortalidad infantil temprana y las secuelas incapacitantes, las vacunas favorecen el logro educativo, la productividad y el desarrollo económico.
Estudios muestran que los niños vacunados tienen más probabilidades de llegar a la edad adulta y contribuir productivamente a la sociedad, lo que convierte a la vacunación en un pilar fundamental tanto de la salud pública como del desarrollo sostenible”.
La vacunación se encuentra entre las pocas intervenciones médicas claramente asociadas con aumentos en la esperanza de vida y con beneficios potenciales para la salud. Cuando comprendemos como sociedad que la vacunación es para todos los momentos del curso de vida, también entendemos que se reducen los costos hospitalarios al prevenir complicaciones graves, se disminuye la necesidad de cuidados de largo plazo en adultos mayores, se evita pérdida de productividad en adultos en edad laboral y se optimiza el uso del sistema de salud al enfocarse en prevención, agrega el doctor Cuadros.
La campaña “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia” invita a las personas de todo el mundo a participar celebrando los logros científicos, lo que pone en relieve cómo las alianzas impulsadas por la ciencia pueden construir un futuro más saludable y seguro para todos.
Es primordial entender que, de cara al futuro, las políticas de vacunación deben hacer hincapié en la integración, la equidad y la innovación. Ampliar la investigación, garantizar el acceso a la vacunación para todas las edades e incorporarla a la planificación del sistema de salud son esenciales para maximizar su contribución a la consecución de poblaciones más sanas y resilientes a lo largo de las generaciones.