Incertidumbre global por muerte de Jameneí: Irán promete una “venganza histórica”

El fallecimiento del Líder Supremo tras ataques atribuidos a Israel y EE. UU. abre un vacío de poder en Teherán. El Consejo de Guardianes asumió el mando transitorio.

Ciudadanos iraníes se concentran frente a la Universidad de Teherán tras el anuncio oficial de la muerte del ayatolá Alí Jameneí. El régimen ha puesto en alerta máxima a sus fuerzas de defensa ante la posibilidad de nuevos bombardeos.
Ciudadanos iraníes se concentran frente a la Universidad de Teherán tras el anuncio oficial de la muerte del ayatolá Alí Jameneí. El régimen ha puesto en alerta máxima a sus fuerzas de defensa ante la posibilidad de nuevos bombardeos.

​El mundo observa con vilo el mapa de Oriente Próximo tras confirmarse la muerte del ayatolá Alí Jameneí, el hombre que rigió los destinos de Irán durante los últimos 37 años. Su deceso, ocurrido en medio de una ofensiva militar masiva lanzada por Israel y Estados Unidos el pasado sábado, no solo descabeza la teocracia islámica, sino que sitúa a la región en el umbral de una guerra abierta de consecuencias imprevisibles.

​Desde Teherán, el Consejo de Guardianes —el órgano encargado de velar por la constitución y la ley islámica— decretó 40 días de luto oficial y activó de inmediato los protocolos de sucesión. En un comunicado oficial, el régimen calificó el ataque como un «acto de agresión criminal» y prometió una represalia que, en palabras del presidente Masoud Pezeshkian, será «histórica y sin precedentes».

​El vacío de poder y la sucesión

​De acuerdo con la Constitución iraní, ante la falta del Líder Supremo, un consejo transitorio conformado por el presidente Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial y un clérigo del Consejo de Guardianes asume las funciones de mando.

No obstante, la verdadera puja se traslada ahora a la Asamblea de Expertos, un cuerpo de 88 clérigos que deberá elegir al sucesor definitivo en un clima de extrema tensión interna.

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​Analistas internacionales señalan que la muerte de Jameneí ocurre en un momento de debilidad del régimen, que ya enfrentaba una creciente contestación social desde 2025. Sin embargo, la agresión externa podría aglutinar a las facciones más duras del país.

«El peligro inmediato no es solo la respuesta militar, sino quién tomará el maletín del mando en una estructura diseñada para la resistencia», explicó un experto en geopolítica consultado por este diario.

​Las represalias en marcha

​Las consecuencias de la muerte del líder ya se sienten en el terreno. En las últimas horas, Irán ha lanzado oleadas de misiles balísticos contra ciudades israelíes como Tel Aviv y Haifa, así como contra bases estadounidenses en Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

​Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, defendió la operación denominada «León Rugiente» asegurando que el objetivo era neutralizar la «cabeza de la serpiente». Desde Washington, el gobierno ha advertido que cualquier ataque adicional contra activos estadounidenses será respondido con una fuerza «nunca antes vista».

​La comunidad internacional, liderada por la ONU, ha convocado a una reunión de emergencia en Nueva York.

El temor generalizado es que el cierre del estrecho de Ormuz, una posibilidad ya barajada por Teherán, dispare los precios del crudo y colapse la economía global.

​Por ahora, el destino de Irán —y la estabilidad del mundo— depende de la celeridad con la que el régimen logre reorganizarse y de la magnitud de la respuesta que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica decida ejecutar en los próximos días.