Histórico fallo contra gigantes tecnológicos: Meta y Google, responsables de adicción en menores

Un jurado de Los Ángeles ordenó el pago de una millonaria indemnización a una joven de 20 años. El veredicto marca un precedente judicial que podría cambiar el modelo de negocio de las redes sociales en el mundo.

"Familiares y activistas celebraron el veredicto en California. Expertos consideran que esta decisión abre la puerta a miles de demandas similares en todo el mundo." Foto: Redes Sociales
«Familiares y activistas celebraron el veredicto en California. Expertos consideran que esta decisión abre la puerta a miles de demandas similares en todo el mundo.» Foto: Redes Sociales

En lo que juristas y expertos califican como un «terremoto» para Silicon Valley, un tribunal de Los Ángeles (Estados Unidos) emitió un fallo sin precedentes este miércoles.

Por primera vez en la historia judicial, un jurado declaró a los gigantes Meta (propietaria de Instagram y Facebook) y Google (dueña de YouTube) como responsables directos de causar adicción y graves daños a la salud mental de una usuaria durante su infancia y adolescencia.

La demandante, una joven de 20 años identificada únicamente como Kaley, recibirá una indemnización inicial de 6 millones de dólares. De esta suma, 3 millones corresponden a compensación por daños y los otros 3 millones a daños punitivos, tras concluirse que las empresas actuaron con «malicia, opresión o fraude».

Una «máquina de adicción» desde los 6 años

El caso de Kaley es un crudo retrato de la era digital. Según el expediente, la joven comenzó a consumir contenidos en YouTube a los 6 años y abrió su cuenta de Instagram a los 9, saltándose los controles de edad que, según la defensa, resultaron ser ineficaces o inexistentes.

Los abogados de la joven argumentaron —y el jurado validó— que las plataformas fueron diseñadas deliberadamente como «máquinas de adicción». Funciones como el desplazamiento infinito (scroll) y los algoritmos de recomendación fueron señalados como herramientas para maximizar el tiempo de permanencia a costa del bienestar psicológico.

Kaley testificó que su obsesión por la plataforma la llevó a desarrollar dismorfia corporal, ansiedad y depresión. «Dejé de relacionarme con mi familia porque pasaba todo mi tiempo en las redes sociales», relató ante el estrado, mencionando jornadas de uso que llegaron a alcanzar las 16 horas diarias.

El reparto de la culpa. El veredicto establece una responsabilidad compartida, aunque desigual. Meta deberá asumir el 70 % de la indemnización, mientras que Google cargará con el 30 % restante.

No obstante, la cifra final podría dispararse: el tribunal aún debe definir el monto total de los daños punitivos, que bajo la ley de California podría escalar hasta los 30 millones de dólares.

Mark Zuckerberg, CEO de Meta, quien compareció personalmente en el juicio, defendió las políticas de su empresa y aseguró que siempre han buscado proteger a los menores. Sin embargo, documentos internos presentados por la acusación revelaron que la compañía era consciente de que millones de niños menores de 13 años utilizaban sus servicios y de los efectos nocivos de Instagram en la imagen propia de las adolescentes.

Un efecto dominó global. Este fallo no llega solo. Apenas 24 horas antes, otro jurado en Nuevo México encontró a Meta responsable de exponer a menores a material sexual explícito. Estos reveses judiciales coinciden con una ofensiva legislativa global:

Australia ya ha impuesto restricciones severas al uso de redes en menores.

Reino Unido adelanta planes piloto para prohibir el acceso a estas plataformas a menores de 16 años.

Colombia y otros países de la región observan con lupa estos procesos, mientras crecen los proyectos de ley para regular los algoritmos.

«Es un punto de inflexión. Durante años se acumuló un sentimiento negativo y ahora finalmente ha estallado», señaló Mike Proulx, director de investigación de Forrester.

Tanto Meta como Google anunciaron que apelarán la decisión. «La salud mental es compleja y no puede vincularse a una sola aplicación», afirmó un portavoz de Meta.

Por su parte, Google intentó distanciarse asegurando que YouTube es una plataforma de streaming «responsable» y no una red social convencional.

Mientras el proceso legal sigue su curso, el mensaje de los tribunales estadounidenses es claro: la era de la autorregulación tecnológica parece haber llegado a su fin. El próximo capítulo se escribirá en junio, cuando inicie un nuevo juicio federal en California que agrupa cientos de demandas similares.