El presidente Petro anunció incremento del 23 por ciento a partir del 1 de enero de 2026 para 2,4 millones de trabajadores.

Por tercer año consecutivo, el presidente Petro decretó el aumento del salario de forma unilateral. Esto debido a las notables diferencias en los porcentajes propuestos por las partes —trabajadores y empresarios— en la Mesa de Concertación.
El presidente aseguró que el incremento decretado será del 23 por ciento en promedio, pero que, restando la inflación, el incremento real para los ciudadanos sería del 18,7 por ciento.
Con el aumento anunciado por el jefe de Estado tras la falta de acuerdos en la mesa de negociación, el salario mínimo pasará de 1’423.500 pesos en 2025 a 1’746.882 pesos en 2026 sin contar el auxilio de transporte, según las cifras dadas por Petro en su alocución.
El auxilio, por su parte, subirá de 200.000 pesos en 2025 a 253.118 pesos para 2026. Así, el salario mínimo total que recibirán 2,4 millones de colombianos el año entrante será de $2.000.000. El salario mínimo se ubicaba en un total de 1’623.500 pesos, sumando el auxilio de transporte.
Las centrales obreras, entre las que se encuentra la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), plantearon un aumento de dos dígitos y propusieron un incremento del 16 por ciento para el 2026.
«Intentaremos hablar con los empresarios para decirles que la tesis de que el salario mínimo genera desempleo no es real. Además, le pediremos al Gobierno que suba la vara del mínimo porque necesitamos darle una muy buena solución a la precariedad», le dijo Fabio Arias, presidente de la CUT, a EL TIEMPO al inicio de las negociaciones.

Arias también le había dicho a este diario que este año no habría «la más mínima posibilidad de llegar a un acuerdo» con los empresarios.
Tras revelar su oferta, los empresarios aseguraron que un alza del 7,21 por ciento garantizaría el poder adquisitivo de los trabajadores colombianos y, a su vez, tendría en cuenta la informalidad y la cifra de inflación en el país.
El empresariado, además, fue fuerte crítico de la posibilidad de un aumento de dos dígitos, al asegurar que este «presiona los costos laborales, estimula mecanismos de indexación y termina afectando el empleo formal y el poder adquisitivo real de los trabajadores, en un escenario inflacionario».
El incremento del mínimo:
2020: aumento del 6 % = salario $877.803 (Decreto).
2021: incremento del 3,5 % = salario $908.526 (Decreto).
2022: incremento del 10,7 % = salario $1.000.000 (Consenso).
2023: incremento del 16 % = salario $1.160.000 (Consenso).
2024: incremento del 12 % = salario $1.300.000 (Decreto).
2025: incremento del 9,53 % = salario $1.423.500 (Decreto).
Cabe recordar que para conocer el aumento real en el salario de millones de colombianos se debe restar la inflación, por lo que el incremento real en los últimos años ha sido:
2020: 2,2 por ciento.
2021: 1,87 por ciento.
2022: 4,45 por ciento.
2023: 2,88 por ciento.
2024: 2,79 por ciento.
2025: 4,33 por ciento.
Salario mínimo vital:
El nuevo ajuste salarial se hizo bajo el concepto de ‘salario mínimo vital’, un término que usa la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para asegurar que el ingreso alcanza a cubrir las necesidades esenciales: canasta básica integral, vivienda adecuada con servicios públicos, acceso pleno a salud y seguridad social, educación para el hogar y los gastos asociados al transporte y la vida cotidiana.
En ese contexto, el presidente Gustavo Petro elevó el tono del debate antes de la alocución presidencial, al publicar un mensaje en el que aseguró que el aumento del salario mínimo no genera desempleo y que la inflación responde, en realidad, a una disputa por la distribución de la riqueza.
Sin embargo, un punto que genera inquietud es su advertencia de que el Gobierno no permitirá que las empresas trasladen el mayor costo laboral a los precios finales al consumidor, un mensaje que en la práctica configura una amenaza de control de precios en el país.
En las discusiones se puso sobre la mesa la necesidad de revisar los mecanismos de indexación de tarifas y precios que se ajustan automáticamente con el salario mínimo, al considerar que esta práctica termina afectando el poder adquisitivo de los hogares y genera presiones adicionales sobre la inflación.
Por su parte, las confederaciones de pensionados, si bien respaldaron buena parte del diagnóstico de las centrales obreras, introdujeron una salvedad clave: advirtieron que incrementos del salario mínimo muy por encima del IPC pueden afectar a los pensionados que reciben mesadas superiores a un salario mínimo, las cuales solo se actualizan con la inflación y no con el aumento decretado.
*Con información de EL TIIEMPO Y Valora Analitik