Esta sopa, insignia de las cocinas del interior de Colombia, combina la frescura del campo con un alto valor nutricional. Conozca cómo prepararla paso a paso.

El aroma de una cocina colombiana no está completo sin el rastro del mute de mazorca, una de las preparaciones más entrañables de nuestra geografía.
Aunque comparte nombre con el famoso mute santandereano, esta versión se distingue por su textura sedosa y el protagonismo absoluto del maíz tierno, convirtiéndose en el confort hecho comida para miles de familias en Boyacá, Cundinamarca y los Santanderes.
Un origen de raíces mestizas
El mute tiene su génesis en la fusión de las culturas indígenas y españolas. Mientras los pueblos originarios ya dominaban el cultivo del maíz y el uso de hierbas aromáticas, la llegada de los europeos integró proteínas como el cerdo y técnicas de cocción lenta. El resultado es un plato robusto que, originalmente, se servía en grandes reuniones familiares y festividades rurales.
Ingredientes: El alma del campo
Para un servicio de 6 personas, asegúrese de tener productos frescos:
- Maíz: 6 mazorcas tiernas (desgranadas).
- Proteína: 500g de costilla de cerdo o carne de res (murillo).
- Vegetales: 2 papas sabaneras y 2 papas criollas (para espesar).
- Sabor: 1 taza de habas verdes, 1/2 taza de arvejas y zanahoria picada.
- Sazón: Cebolla larga, ajo, sal, comino y un buen manojo de guasca o cilantro.
- Extra: Un toque de leche o crema de leche (opcional, para mayor cremosidad).
El paso a paso: De la huerta a la mesa
El fondo de sabor: En una olla grande, cocine la carne con suficiente agua, cebolla larga y ajo hasta que esté tierna. Esto creará la base del caldo.
El maíz y las legumbres: Agregue el maíz desgranado junto a las habas y las arvejas. Deje cocinar a fuego medio hasta que el grano empiece a ablandar.
El espesor: Incorpore las papas picadas en cubos pequeños. La papa criolla cumplirá la función de deshacerse para darle esa textura cremosa característica.
El toque final: Una vez todo esté suave, rectifique sal y comino. Si desea la versión más tradicional, añada un chorrito de leche al final y deje dar un último hervor con las hierbas frescas.
Beneficios nutricionales
Más allá de su exquisito sabor, el mute de mazorca es una fuente excepcional de energía de absorción lenta gracias al maíz. Aporta fibra, esencial para la digestión, y una buena dosis de proteínas y minerales presentes en los granos verdes. Es un plato balanceado que, por sí solo, constituye un almuerzo completo.
Dato: En algunas regiones se acostumbra a licuar una pequeña parte del maíz ya cocido para devolverlo a la olla y potenciar la cremosidad sin necesidad de lácteos.