Se estima que cerca del 30 % de la población adulta en el país padece esta enfermedad, muchas veces sin saberlo.
![El asesino silencioso: epidemia de hígado graso se dispara en Colombia y no se detecta en exámenes de rutina 1 El hígado graso es una epidemia que avanza sin síntomas en Colombia, muchas veces no detectada por los chequeos médicos convencionales. La obesidad y la diabetes son los principales detonantes. / [Imagen Generada / AI / M.R.]](https://lasnoticiasdeboyaca.com/wp-content/uploads/2026/04/higado-graso-un-problema-de-salud-1024x582.jpg)
Médicos alertan que las pruebas de sangre convencionales no siempre revelan la gravedad del daño, por lo que piden exámenes más específicos y un cambio urgente de hábitos para frenar un mal que puede derivar en cirrosis o cáncer.
La situación de la salud metabólica en Colombia está en alerta roja, pero el peligro más grande es que no se ve ni se siente. Una «epidemia silenciosa» de la Enfermedad por Hígado Graso No Alcohólico (EHGNA), ahora también conocida como MASLD (enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica), está cobrando fuerza, advierten expertos y recientes estudios a nivel global y local.
El problema se agrava porque los exámenes de laboratorio que tradicionalmente se usan en los chequeos de rutina no están logrando detectarla a tiempo.
Se calcula que, en el mundo, uno de cada cuatro adultos tiene acumulación de grasa excesiva en el hígado, una condición estrechamente ligada a la obesidad y la diabetes tipo 2, condiciones que también están en auge en Colombia.
En el país, las estimaciones sugieren que cerca de una tercera parte de la población adulta, es decir, el 30 %, sufre de hígado graso, una cifra que pone en jaque al sistema de salud si no se toman medidas preventivas urgentes.
La paradoja del examen normal
«Tener los resultados de las transaminasas normales en un examen de sangre no significa que el hígado esté bien», afirma un hepatólogo consultado por El Tiempo. Esa es la trampa mortal de esta enfermedad. «Es frecuente ver pacientes que se sienten perfectamente bien y tienen análisis de rutina impecables, pero cuando les hacemos estudios avanzados como una ecografía especializada o una elastografía (FibroScan), ya presentan una inflamación avanzada e incluso fibrosis (cicatrización)», explica el especialista.
La comunidad científica internacional está haciendo un llamado para reformar los protocolos de tamizaje. No se trata de esperar a que la persona presente síntomas como fatiga, dolor en la parte superior derecha del abdomen o coloración amarillenta en la piel (ictericia), pues cuando estos aparecen, el daño suele ser crónico e irreversible, como la cirrosis o, en el peor de los casos, el cáncer de hígado.
Un problema de salud pública en crecimiento. En Colombia, las autoridades de salud ven con preocupación la relación directa entre el estilo de vida y esta enfermedad hepática.
Según la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin) más reciente, más del 56 % de los adultos en Colombia tiene sobrepeso u obesidad, los principales factores de riesgo para desarrollar hígado graso. El sedentarismo y la alta ingesta de azúcares añadidos y alimentos ultraprocesados están alimentando esta crisis silenciosa.
«La carga de enfermedad metabólica en el país es altísima. Estamos viendo casos de hígado graso cada vez más jóvenes, incluso en niños con obesidad. Esto es una bomba de tiempo para el futuro de la salud hepática», señala una fuente del sector salud a este diario.
Lo que dice la ciencia: la carrera por el diagnóstico y la cura. Actualmente, no existe un medicamento aprobado específicamente para «curar» el hígado graso.
El tratamiento estándar sigue siendo la modificación drástica del estilo de vida: una dieta saludable y, lo más crucial, perder al menos del 7 % al 10 % del peso corporal para reducir la inflamación y la fibrosis hepática.
Sin embargo, hay esperanza en la investigación científica. Se están desarrollando pruebas de biomarcadores más precisas y fármacos prometedores que buscan frenar la progresión del daño hepático, aunque aún se encuentran en etapas de estudio.
Mientras tanto, la mejor «medicina» es la prevención y la detección temprana en poblaciones de alto riesgo (personas con diabetes, obesidad o síndrome metabólico), incluso si sus pruebas de función hepática parecen normales.
Señales de alerta para pedir exámenes avanzados
A pesar de ser silenciosa, médicos y expertos en Colombia recomiendan a los pacientes con los siguientes factores de riesgo solicitar exámenes más profundos (como ecografía hepática o FibroScan) para descartar daño en el hígado, aunque sus transaminasas estén en rangos normales:
Diabetes tipo 2 o prediabetes. También la obesidad (especialmente con acumulación de grasa en la zona abdominal), atención especial para las personas con hipertensión arterial, triglicéridos o colesterol LDL elevados y cansancio extremo sin causa aparente.