La multinacional peruana anunció el cierre parcial de su planta de procesamiento. La decisión impacta directamente a más de 150 trabajadores y deja en la incertidumbre a cientos de productores de Boyacá y Cundinamarca.

La industria láctea colombiana enfrenta uno de sus momentos más críticos tras la sorpresiva decisión del Grupo Gloria, gigante peruano del sector, de suspender sus operaciones de leche líquida en el país.
La medida, que implica el cierre parcial de su planta de procesamiento en Cundinamarca, no solo marca el fin de una era para marcas tradicionales como Algarra y Lechesan, sino que desata una crisis social y económica que golpea con fuerza al corazón productivo de Boyacá.
Un adiós que deja familias en el limbo. La noticia ha caído como un balde de agua fría para los empleados de la compañía. Según reportes oficiales, más de 150 trabajadores directos han quedado sin empleo de forma inmediata.
Sin embargo, las organizaciones sindicales y analistas del sector advierten que la cifra de afectados indirectos es significativamente mayor, considerando la cadena logística y de distribución que dependía de la operación de Gloria.
En el departamento de Boyacá, la preocupación es latente. Gran parte de la fuerza laboral operativa, que durante años se dedicó al acopio y transporte del líquido desde las veredas boyacenses hasta los centros de procesamiento, hoy se encuentra de brazos cruzados.
Para muchos de estos trabajadores, la empresa no solo representaba un salario, sino la estabilidad de hogares enteros en municipios cuya economía orbita exclusivamente alrededor de la leche.
Boyacá: el epicentro de las pérdidas. El impacto no se limita a las nóminas de la empresa. El sector primario, compuesto por los pequeños y medianos productores de leche, enfrenta un panorama desolador. Boyacá, siendo uno de los principales proveedores de materia prima para el Grupo Gloria, es la región más afectada por la ruptura de los contratos de suministro.
Cientos de campesinos y ganaderos boyacenses, que día a día entregaban su producción a los camiones recolectores de la firma, han perdido a su principal comprador. «Es una tragedia para el campo. Sin esta empresa comprando el excedente, nos queda el camino de la informalidad o, peor aún, tener que botar la leche porque no hay quién la procese», comentó un líder gremial de la región.
La suspensión de la compra de leche líquida genera un efecto dominó: al haber menos demanda, el precio de la leche en boca de finca tiende a desplomarse, lo que asfixia la rentabilidad de los productores que ya venían golpeados por los altos costos de los insumos y el fenómeno climático.
¿Qué pasará con el mercado?
La salida de Leche Gloria del segmento de leches también tendrá repercusiones en las góndolas de los supermercados. La empresa era una de las principales maquiladoras de marcas propias para cadenas de descuento como D1, lo que sugiere que varios de los productos de bajo costo que consumen los colombianos podrían desaparecer o sufrir incrementos de precio al buscar nuevos proveedores.
Aunque el Grupo Gloria ha manifestado que mantendrá otras líneas de negocio en el país, como los jugos y conservas California, el cierre de su división de leche líquida es interpretado por expertos como una señal de alerta sobre la competitividad del sector lácteo en Colombia, afectado por las importaciones y la caída en el consumo interno.
Por ahora, mientras las marcas Algarra y Lechesan se despiden del mercado nacional, el foco queda sobre el Gobierno y las autoridades locales, de quienes se espera un plan de contingencia para absorber la mano de obra cesante y brindar una alternativa de comercialización a los miles de productores de Boyacá que hoy ven cómo su principal sustento se desvanece tras el cierre de las válvulas de la multinacional peruana.
Ante la crisis, el presidente Gustavo Petro reaccionó a través de sus redes sociales, lanzando fuertes cuestionamientos contra la multinacional y proponiendo un cambio en el modelo productivo de la región.
El mandatario sugirió que la salida de Gloria Foods está vinculada a sanciones previas, afirmando que “Algarra al parecer adulteraba leches y fue sancionada por eso”, en referencia a las investigaciones por el uso de lactosueros.
Como alternativa para los cientos de familias afectadas, Petro hizo un llamado a los productores de Cundinamarca y Boyacá para organizarse en cooperativas campesinas. Según el jefe de Estado, la industrialización propia, especialmente enfocada en la producción de leche en polvo, permitiría a los trabajadores y ganaderos dejar de depender de grandes conglomerados y asegurar la estabilidad de sus ingresos frente a decisiones corporativas unilaterales.