Este selecto grupo de militares perfeccionará sus capacidades de liderazgo y mando en la Escuela de Armas Combinadas en Bogotá.

Con la mira puesta en los próximos retos de seguridad nacional, un contingente de 391 cabos primeros del Ejército Nacional inició esta semana una fase crucial en su carrera militar. Tras superar un exigente filtro de admisión, los suboficiales ingresaron a la Escuela de Armas Combinadas (ESACE) del Centro de Educación Militar en Bogotá para adelantar el Curso de Conducción Táctica, un requisito indispensable para su ascenso al grado de sargento segundo.
La llegada de estos uniformados a la capital, provenientes de diversas unidades tácticas a lo largo y ancho de la geografía nacional, responde a una necesidad institucional de fortalecer la línea de mando media.
Según fuentes castrenses, el proceso de selección fue riguroso: se evaluaron no solo las condiciones físicas, sino también los conocimientos teóricos y la hoja de vida de cada aspirante, asegurando que solo los perfiles más competentes accedieran a esta etapa académica.
Liderazgo para la toma de decisiones
Durante las próximas semanas, las aulas de la ESACE se convertirán en el centro de entrenamiento donde estos futuros sargentos actualizarán sus conocimientos en ciencias militares.
Sin embargo, el eje central del currículo será el desarrollo del liderazgo y la toma de decisiones bajo presión, competencias vitales para quienes tendrán bajo su responsabilidad el mando directo de tropas en operaciones.
Este ciclo de capacitación no es un trámite administrativo más. El Ejército ha diseñado este curso con un enfoque estratégico coyuntural: la seguridad de los comicios electorales que se avecinan.

Misión: Democracia Segura
El objetivo final trasciende lo académico. Una vez culminado y aprobado el curso, se tiene previsto que este grupo de suboficiales sea desplegado nuevamente en zonas prioritarias del territorio nacional.
Su misión será reforzar el pie de fuerza y liderar las unidades encargadas de garantizar el orden público y la seguridad de los ciudadanos durante las próximas jornadas electorales.
Con este refuerzo en la cadena de mando, la Fuerza busca blindar el ejercicio democrático en las regiones más complejas del país, aportando experiencia y capacidad táctica en momentos decisivos para la nación.