Así se gestó la operación secreta que sacó a María Corina Machado de Venezuela

Un despliegue militar sin precedentes, coordinado por la CIA y aprobado por la Casa Blanca, permitió la extracción de la líder opositora hacia Curazao para recibir el Nobel de la Paz.

María Corina Machado saluda desde el balcón del Grand Hotel en Oslo, tras concretarse su exitosa extracción de territorio venezolano. Foto: Redes Sociales
María Corina Machado saluda desde el balcón del Grand Hotel en Oslo, tras concretarse su exitosa extracción de territorio venezolano. Foto: Redes Sociales

Como si se tratase de un guion cinematográfico, la salida de la líder opositora venezolana María Corina Machado del territorio venezolano requirió una operación de inteligencia de alto nivel que involucró a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el despliegue de fuerza militar estadounidense en el Caribe y la colaboración clave de funcionarios de inteligencia venezolanos que operaron a espaldas del régimen de Nicolás Maduro.

Según detalles revelados tras su llegada a Oslo, Noruega, donde fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz, la extracción se ejecutó el pasado martes 9 de diciembre. La maniobra, descrita por expertos y fuentes de investigación como «de película», tuvo como objetivo burlar el cerco de seguridad del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Rutas falsas y contrainteligencia

La operación se fundamentó en una estrategia de distracción. De acuerdo con informes del periodista de investigación Casto Ocando, se simularon tres salidas marítimas simultáneas para confundir a los organismos de seguridad del Estado. Mientras se creaban alertas falsas en puntos como Puerto Cabello y Ocumare de la Costa, el verdadero punto de extracción se ubicó en las costas del estado Falcón.

Fuentes cercanas al operativo indicaron que funcionarios activos dentro de los servicios de inteligencia venezolanos colaboraron con la misión, aplicando tácticas de desinformación y organizando búsquedas simuladas en zonas erróneas, lo que permitió a Machado desplazarse por rutas alternativas sin ser detectada.

Despliegue del poderío estadounidense

La seguridad de la travesía marítima estuvo garantizada por una orden directa del secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, con la aprobación del presidente Donald Trump. La Marina estadounidense desplegó cazas F-18 desde el portaaviones USS Gerald R. Ford y utilizó un dron de reconocimiento, denominado en clave «Siete Estrellas», para patrullar el corredor marítimo entre Venezuela y las islas holandesas.

La instrucción militar era clara: proteger la embarcación y neutralizar cualquier intento de interceptación aérea por parte del régimen venezolano.

Extracción en alta mar

El tramo final hacia la libertad no estuvo exento de peligros. Bajo condiciones climáticas adversas y mar picado, un helicóptero de la armada holandesa realizó la extracción final en aguas internacionales. La aeronave descendió casi al nivel del mar para permitir que Machado abordara, completando así su traslado a una base militar en Willemstad, Curazao, donde recibió atención médica antes de continuar su viaje a Europa.

Este operativo marca un hito en la crisis venezolana, evidenciando no solo la vulnerabilidad de los servicios de inteligencia de Maduro, sino el compromiso directo de la comunidad internacional con la seguridad de la líder democrática.