Un nuevo informe revela cómo la falta de saneamiento adecuado impacta la salud pública y golpea el consumo en los establecimientos comerciales.

La experiencia de entrar a un baño público en América Latina suele distar mucho de las expectativas de los ciudadanos.
Aunque el 74 por ciento de los usuarios espera encontrar estándares altos o moderados de limpieza, la realidad es preocupante: apenas el 20 por ciento de los baños públicos en la región cumple con las condiciones mínimas de higiene.
Esta cifra, revelada en el más reciente estudio de Tork® (antes Familia Institucional) en el marco de la Semana de Concientización sobre el Saneamiento y la Higiene, pone de manifiesto una crisis silenciosa que va más allá de la incomodidad: se trata de un problema de salud pública y desarrollo económico.
El panorama en Colombia
Si bien la cifra regional es alarmante, el contexto local agudiza la preocupación. En Colombia, las brechas de desigualdad en el acceso a servicios básicos siguen siendo profundas. Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), cerca de 1,4 millones de personas en el país no tienen acceso a puntos básicos de lavado de manos, una barrera fundamental para prevenir enfermedades transmisibles.
A esto se suma el reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que señala que alrededor de 7 millones de colombianos —el 13 por ciento de la población— carecen de un suministro adecuado de agua potable.
“El baño es la primera línea de defensa en salud pública. Cuando fallan los estándares de higiene, se detiene el bienestar”, advierte Felipe Gómez, director de Negocios de Higiene Profesional en Tork Andina-Caribe.
Impacto directo en el comercio
El estudio también midió cómo la infraestructura sanitaria afecta el comportamiento del consumidor. Un baño en mal estado tiene consecuencias económicas inmediatas para los negocios:
- El 28 % de los usuarios decide reducir su tiempo de permanencia en un establecimiento si el baño no es adecuado.
- El 23 % limita su consumo de alimentos o bebidas para evitar tener que usar el servicio sanitario.
Para Daniela Yglesias, directora de Marketing de Tork Latinoamérica, la ecuación es clara: “Innovar en la higiene profesional es garantizar entornos más saludables. Un baño abastecido y funcional puede transformar la percepción de un servicio y fidelizar a clientes”.
Un desafío regional
A nivel global, más de 3.500 millones de personas carecen de saneamiento seguro. En América Latina, 440 millones de habitantes no disponen de servicios adecuados y 160 millones no tienen acceso a agua segura.
Expertos coinciden en que la inversión en infraestructura sanitaria no debe verse como un gasto operativo, sino como un pilar de desarrollo social. Garantizar espacios dignos no solo protege la salud, sino que devuelve la dignidad a los millones de personas que utilizan estos espacios diariamente.